Panorama Internacional. En su discurso del Estado de la Unión ante el Congreso de los Estados Unidos el 24 de febrero de 2026, el presidente Donald Trump centró parte de su intervención en recalcar sus políticas migratorias, la lucha contra el narcotráfico, en especial el tráfico de fentanilo, y los resultados de operaciones militares y diplomáticas relacionadas con Venezuela.
Trump aseguró que bajo su administración la frontera sur estadounidense es ahora “la más sólida con diferencia” que ha tenido el país en décadas, y afirmó que en los últimos nueve meses no se ha admitido a ningún inmigrante ilegal en el territorio estadounidense.
El mandatario atribuyó esta situación a las medidas estrictas implementadas por su gobierno, reiterando que la prioridad del Ejecutivo es proteger a los ciudadanos estadounidenses antes que favorecer a inmigrantes indocumentados.
Aunque destacó avances, sus afirmaciones fueron contestadas por sectores del Congreso y grupos civiles que plantean preocupaciones sobre derechos humanos y consecuencias sociales de las políticas migratorias impulsadas en su segundo mandato.
Un punto central de su discurso fue la lucha contra el fentanilo, una droga sintética que ha causado miles de muertes por sobredosis en los últimos años. Trump afirmó que el flujo de fentanilo que entra a EE. UU. por la frontera se ha reducido en un 56 % en el último año, insistiendo en que estas cifras representan un logro histórico de su administración en materia de seguridad.
Aunque destacó estos datos como parte de una mejora en la seguridad interna, expertos y medios especializados han advertido que las cifras oficiales y las metodologías para medir el tráfico de drogas requieren verificación adicional fuera de las declaraciones presidenciales.
Trump también se refirió a su política exterior, situando un episodio reciente de alto impacto en Venezuela como un símbolo de la nueva postura estadounidense en la región. El presidente destacó la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro, describiéndolo como “uno de los más siniestros capos” y defendiendo el operativo militar que condujo a su detención.
Durante su discurso, Trump aprovechó para presentar al Capitolio a un ex prisionero político venezolano —Enrique Márquez— quien fue detenido bajo el régimen de Maduro y fue liberado tras la intervención de fuerzas estadounidenses, en un momento que generó aplausos entre los legisladores presentes.
El presidente calificó este resultado como una victoria para la democracia y la seguridad hemisférica, aunque sus declaraciones sobre Venezuela y el uso de la fuerza han sido objeto de debate entre analistas de política exterior.