Por Enmanuel Santana | Corresponsal en Europa
Panorama Internacional. Francisco Javier García, precandidato a la Presidencia de la República por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), cerró su agenda en España con dos movimientos que marcan el arranque formal de su proyecto político de cara a 2028: la juramentación de su comando de campaña en Europa y una entrevista exclusiva con esta corresponsalía en la que rechazó de forma categórica cualquier intento de frenar su presencia en los foros de debate, en medio de versiones sobre presiones dentro de su propio partido.
El acto central se celebró el sábado 11 de julio en una asamblea que congregó a cientos de dirigentes, miembros y simpatizantes del PLD en la capital española, encabezada por el propio García —miembro del Comité Político— junto a Víctor Fadul, miembro del Comité Central y coordinador general de la campaña.
La actividad sirvió para juramentar la estructura que conducirá el proyecto en Europa, integrada por dirigentes de la Dirección Seccional de Madrid y de distritos como Andalucía y Toledo, en una demostración temprana de músculo organizativo en la diáspora.
En su discurso, García presentó la propuesta insignia de su oferta para los dominicanos en el exterior: un fondo económico de garantía que sirva de aval a quienes soliciten un préstamo bancario para invertir en el país, de modo que los problemas de historial crediticio dejen de ser un obstáculo para emprender desde la distancia.
El pre-candidato adelantó además un plan de primeros 100 días orientado a restablecer políticas sociales, combatir los apagones, reforzar la seguridad ciudadana, retomar las visitas sorpresa y ampliar las oportunidades de educación y empleo para los jóvenes. Cerró con una anáfora que resume el tono de su campaña: firme contra el hambre, firme contra la corrupción, firme contra el alto costo de la vida y firme frente al abandono del sector agropecuario.
Pero, fue en la conversación posterior con la Corresponsalía de PANORAMA en Europa, donde García abordó el punto más sensible de la coyuntura interna del PLD. Consultado sobre versiones que circulan en torno a una supuesta comunicación que el presidente del partido, Danilo Medina, habría enviado a la Comisión Organizadora de la Consulta sobre Aspirantes Presidenciales (CONAP 2026) —que preside Cristina Lizardo— para limitar la participación de los aspirantes en debates, como el que organiza el Consejo de Desarrollo Económico de Santo Domingo (CODESSD), la respuesta fue inequívoca: «Voy al debate y a todos los debates que me inviten».
El pre-candidato precisó que las actividades de los aspirantes son independientes de la comisión organizadora de la consulta, y aseguró no haber recibido comunicación alguna ni instrucciones en ese sentido. «La comisión no ha dispuesto nada. La comisión sabe que cada candidato tiene la libertad de participar con su plan estratégico y de difundir sus ideas», sostuvo.
Enmarcó el momento político en una tendencia global: «Estamos en la época de los debates, en Estados Unidos, en España y en otros países. Porque debatir no es pelear; debatir es exponer tus ideas y propuestas frente a los problemas nacionales: desempleo, alto costo de la vida, delincuencia, problema energético, salud, educación, medio ambiente».
El planteamiento no es un asunto menor en el actual momento del PLD. La consulta del 18 de octubre se perfila como una pugna entre García y Gonzalo Castillo, exministro de Obras Públicas y candidato presidencial del partido en 2020, históricamente identificado como uno de los dirigentes más cercanos a Danilo Medina —a quien se atribuye incluso haberle dado el apodo de «El Penco»—.
Analistas y columnistas de la prensa dominicana han descrito a Castillo como un aspirante de fuerte arraigo en el electorado popular, pero con limitaciones reconocidas en el terreno de la oratoria y el debate; un contraste que no pasa inadvertido frente a rivales que, como García, hacen de la exposición pública de propuestas una de sus principales cartas. A ello se suma una premisa ampliamente asumida dentro y fuera del partido: que ninguna candidatura peledeísta prospera sin el visto bueno de Medina.
En ese marco, cualquier gestión orientada a acotar los debates internos alimenta una lectura recurrente en sectores del peledeísmo y en parte de la opinión publicada: la de que una eventual restricción favorecería al aspirante menos cómodo en ese formato
En una observación que se leyó entre líneas —y que pareció dirigida a quienes rehúyen la confrontación de ideas por limitaciones para comunicar—, García argumentó que quien decide aspirar a una candidatura presidencial debería, por lógica, exponerse en escenarios como estos: «para que el electorado pueda diferenciar una propuesta de otra propuesta». El aspirante advirtió que un partido cuyo candidato renuncia a debatir termina desapareciendo del debate electoral, y dejó claro que no quiere que el PLD quede excluido de esa conversación pública.
Por esa razón confirmó su asistencia, junto a otros compañeros que ya comprometieron su presencia, al encuentro convocado por CODESSD para el 23 de agosto, al que describió como un intercambio amistoso entre aspirantes del mismo partido y una ocasión para analizar, en sus palabras, el desastre al que el Partido Revolucionario Moderno (PRM) ha sometido al pueblo dominicano.
Distinto será, adelantó, el tono de los debates posteriores, ya con los candidatos definidos de cada organización, escenario en el que García se visualiza como abanderado presidencial del PLD y que anticipa «de un nivel más agresivo», centrado en propuestas para resolver los problemas nacionales.
Reconocido como un estratega de campaña, el dirigente defendió los debates como un ejercicio de entrenamiento político con miras a 2028 y recurrió a una metáfora del ruedo gallero para explicarlo: así como el gallero entrena a su gallo con otros gallos antes de la pelea final, los aspirantes deben foguearse entre sí de cara a la contienda decisiva.
El pre-candidato también fijó una posición firme sobre la reforma al Código Penal y, en particular, sobre las disposiciones relativas a la libertad de expresión cuestionadas por diversos sectores. Calificó de «vergüenza nacional» que el gobierno impulse figuras jurídicas valiéndose de su mayoría mecánica en el Congreso sin ponderar el alcance de esas medidas.
A su juicio, que un gobierno democrático busque coartar la libertad de expresión —y de manera especial la de los medios y los periodistas— limita el derecho sagrado de la sociedad a ser informada y resulta «más propio de una dictadura que de una democracia». García respaldó de forma explícita el reclamo de la prensa dominicana y sostuvo que este tipo de iniciativas hacen retroceder al país en lugar de hacerlo avanzar.
Interrogado sobre por qué debería ser él el candidato del PLD, García fue directo: si el partido quiere ganar, debe elegir a alguien «que no tenga miedo, que tenga las condiciones y esté dispuesto a defender los intereses del pueblo dominicano». La frase, pronunciada al cierre de la entrevista, funcionó como síntesis de su apuesta: proyectarse como la opción competitiva de un PLD que busca reconstruir su narrativa tras dos ciclos en la oposición.