Panorama Opinión. La semana pasada visitó el país el secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, concluyendo una gira que lo llevó a Panamá, El Salvador, Costa Rica, Guatemala y República Dominicana. Este fue el primer viaje del funcionario norteamericano desde que asumió su cargo.
Contrario a lo dado a conocer de la visita de Rubio a las demás naciones, la República Dominicana parece haber tenido el mejor momento de la gira. Panamá acogió las presiones por el canal. El presidente salvadoreño Nayib Bukele aceptó recibir migrantes o usar sus cárceles. Costa Rica pidió apoyo para enfrentar el narcotráfico y Guatemala fue obligado a reforzar su lucha contra la migración ilegal.
Sin embargo, República Dominicana recibió respaldo en sus acciones contra la migración ilegal y el narcotráfico, además de la potencialidad de hacer un gran negocio en la extracción de tierras raras. Estas últimas son un elemento de gran valor e importancia para la tecnología.
¿Qué representa para el país tener excelentes relaciones diplomáticas con los Estados Unidos? Para algunos izquierdistas, sería una acción entreguista, pero es todo lo contrario. Estados Unidos nos aporta la mayor cantidad de turistas e inversión extranjera, lo que aumentaría con el desarrollo de la industria de semiconductores y la extracción de tierras raras.
Es de reconocerse el buen momento de las relaciones entre el país y su principal socio comercial. Evidencia de ello es la confianza mostrada por el manejo económico, en materia de transparencia y, sobre todo, en la colaboración ante la lucha contra el narcotráfico.
La administración del presidente Luis Abinader ha demostrado ser un aliado natural de Estados Unidos desde que asumió el poder. Así lo demuestra la entrega a dicha nación de dos aviones pertenecientes al gobernante de Venezuela, Nicolás Maduro.
Al parecer, esa lealtad le rinde sus frutos, pues al tema se le une la propuesta del presidente Donald Trump de presentar un embajador para la República Dominicana, después de algunos años sin la presencia de un diplomático estadounidense en el país.
Estar bien con ellos implica tener la mirada del “hermano grande” que te puede extender la mano, pero, sobre todo, es una demostración de seguridad y atracción de inversión. También, de que nuestro país es un aliado importante para los Estados Unidos en momentos de un cambio en la geopolítica.