Panorama Salud.- En el marco del Día Internacional de los Senderos, especialistas en conservación ambiental destacaron la importancia de una adecuada planificación y manejo de los senderos en áreas naturales protegidas, advirtiendo que una gestión inadecuada puede generar daños irreversibles en los ecosistemas.
La efeméride, celebrada cada primer sábado de junio e impulsada por la organización World Trails Network, busca promover la conexión de las personas con la naturaleza y resaltar el papel de los senderos como herramientas de educación ambiental y conservación.
Expertos señalaron que estos espacios permiten a los visitantes conocer la biodiversidad de ecosistemas como la selva atlántica, una de las regiones naturales más amenazadas del planeta debido a la deforestación, la expansión agrícola y el crecimiento urbano. Actualmente, se estima que solo permanece cerca del 24 % de su cobertura original.
El doctor Julián Baigorria, coordinador de la Reserva Natural Karadya en Argentina, explicó que el diseño de los senderos es un factor determinante para minimizar el impacto ambiental y garantizar una experiencia segura y educativa para los visitantes.
Por su parte, la investigadora Valeria Ojeda destacó que las actividades de observación de fauna deberían realizarse en grupos reducidos y bajo criterios de turismo de bajo impacto, con el objetivo de proteger tanto a las especies silvestres como a los ecosistemas que habitan.
Un reciente estudio realizado por investigadores de España y Brasil analizó el manejo de senderos en áreas protegidas de distintos países y concluyó que la falta de criterios unificados puede conducir a decisiones erróneas que afecten de forma permanente la biodiversidad.
La investigación advierte sobre la importancia de diferenciar conceptos como restauración y rehabilitación. Mientras la restauración busca devolver un ecosistema a condiciones similares a las originales, la rehabilitación se enfoca en recuperar la funcionalidad de un sendero sin necesariamente restablecer toda la biodiversidad perdida.
Los científicos también identificaron distintos niveles de alteración ambiental en los senderos, desde áreas impactadas hasta ecosistemas destruidos, señalando que cada situación requiere estrategias específicas de intervención para evitar que se supere el denominado “umbral ecológico”, punto a partir del cual la naturaleza pierde su capacidad de recuperación natural.
Más allá de su función recreativa, especialistas resaltan que los senderos representan una oportunidad para fortalecer el vínculo entre las personas y el medio ambiente, siempre que se utilicen de manera responsable y respetando las normas de conservación.
Los expertos coinciden en que una adecuada planificación, acompañada de señalización, educación ambiental y regulación de actividades, es fundamental para garantizar que estos espacios continúen siendo una herramienta de conservación y disfrute para las futuras generaciones.