Panorama Opinión. En economías en desarrollo como la de la República Dominicana, la gestión económica representa un desafío constante. Si bien cada administración busca dejar su sello, la continuidad de las políticas es a menudo esquiva. En este contexto, el sector de la construcción, pilar fundamental para el crecimiento y la generación de empleo, ha enfrentado dificultades significativas en los últimos años. Con una inversión pública que se ha mantenido en torno al 2% del PIB, la más baja en la última década, su capacidad de dinamizar la economía se ha visto severamente limitada.
Estado Actual del Sector:
La situación actual del sector construcción en la República Dominicana es motivo de preocupación. Según datos del Banco Central, los primeros dos meses de 2025 registraron una contracción del 7.7% en comparación con el año anterior. Este declive profundiza la tendencia observada en 2024, cuando el crecimiento del sector fue de apenas 2.1%, menos de la mitad del crecimiento general de la economía. Este panorama refleja no solo una desaceleración económica, sino también desafíos estructurales que requieren atención inmediata
Importancia del Sector Construcción:
El sector construcción, que aporta aproximadamente entre el 13 y el 15% del Producto Interno Bruto (PIB) y emplea a 10 de cada 100 trabajadores, actúa como un barómetro del bienestar económico de la nación. Su impacto se extiende más allá de las edificaciones de viviendas y edificios, generando empleos de manera rápida en una variedad de oficios, desde plomeros, electricistas, albañiles, obreros hasta aquellos que venden comida, impulsando también industrias relacionadas en un efecto multiplicador de beneficios para su entorno y también el engranaje económico del país.
Factores que Contribuyen a la Crisis:
Diversos factores convergen para explicar la crisis actual. En primer lugar, las altas tasas de interés las cuales han encarecido el acceso a la vivienda, dificultando la adquisición para muchas familias y con ello que el desarrollador pueda construir y vender con más certeza Por ejemplo, un préstamo de cuatro a cinco millones de pesos implica cuotas mensuales que rondan entre los 50,000 Y 60,000 pesos, una carga insostenible para muchos hogares, esta situación afecta especialmente a los compradores de viviendas de bajo costo, quienes son los que se encuentran en una posición de mayor vulnerabilidad
Además, la inversión gubernamental en infraestructura ha sido insuficiente para dinamizar el sector. Priorizado los recursos en áreas como la nómina, las pensiones y los subsidios eléctricos, la falta de inversión en obras públicas ha limitado la creación de empleos y el impulso a la inversión. El creciente déficit fiscal y la deuda pública también restringen la capacidad del gobierno para emprender proyectos transformadores, convirtiéndose así en el gobierno que más se ha endeudado y que menos ha construido.
La incertidumbre generada por las propuestas de reforma tributaria iniciadas en mayo de 2024 también impactó negativamente al sector. A pesar de que la reforma no fue aprobada, la pausa de seis meses en los proyectos inmobiliarios dejó una huella profunda en un sector ya debilitado A esto se suma una disminución en la demanda de propiedades por parte de dominicanos en el extranjero, influenciada por la incertidumbre en la economía estadounidense, un mercado clave para el desarrollo de viviendas en el país.
Aumento en los Precios de los Materiales de Construcción:
Durante la administración del presidente Luis Abinader, se ha observado un aumento significativo en los precios de los materiales de construcción. El cemento, por ejemplo, ha experimentado un incremento cercano al 100%, las varillas y los agregados también han tenido alzas significativas. Estos aumentos impactan directamente a los constructores y desarrolladores, elevando el costo de la vivienda y de otros proyectos de infraestructura de una manera que no permite muchos márgenes de beneficios a la hora de tomar riegos, y con esto afectando de manera puntual a la economía nacional. Es por ello fundamental que las autoridades implementen estrategias para mitigar estos efectos y asegurar que el acceso a la vivienda y a los proyectos de infraestructura se mantenga al alcance de la población. Se requiere un análisis exhaustivo de la cadena de suministro y la regulación del mercado de materiales de construcción para abordar estos desafíos de manera efectiva.
Propuestas para la Recuperación del Sector:
Para revitalizar este sector vital, es imperativo implementar medidas concretas y efectivas. Una posible solución es la liberación de fondos de encaje legal para préstamos hipotecarios en proyectos ya iniciados, y los que están por iniciar, adaptándose a las condiciones monetarias actuales (ojo aquí, pero que todos tengamos acceso a dichos fondos, no solo un grupito). También fomentar la titularización de préstamos de vivienda, donde las mejores hipotecas se agrupan y se venden en el mercado de valores, podría permitir la extensión de plazos y la reducción de tasas de interés en un entorno más favorable, facilitar la permisologia a la hora de presentar proyectos, aquí es menester que se elimine la burocracia a la hora de movilizar permisos para desarrollos de proyectos, medio ambiente y obras públicas específicamente duran entre 6 meses a 1 año para otorgarlos.
Asimismo, el gobierno debe revisar su gasto, priorizando inversiones en infraestructura que generen empleo y crecimiento económico. Esto podría incluir recortes en gastos menos productivos, como la publicidad y algunas erogaciones en la nómina pública, redirigiendo los recursos hacia la construcción y revitalización de proyectos críticos.
Es fundamental considerar la situación de los trabajadores de la construcción, muchos de los cuales laboran en múltiples proyectos de forma temporal y enfrentan dificultades para acceder a la seguridad social. La formalización de estos empleos podría ofrecer mayores garantías y mejorar la calidad de vida de todos los implicados en esta actividad.
Conclusión:
La recuperación del sector construcción es fundamental para reactivar la economía comercial e industrial de la República Dominicana. Sin un enfoque claro y decidido en los próximos meses, es probable que este sector continúe su declive, arrastrando a millones de trabajadores y familias que dependen de él. La decisión está en nuestras manos: actuar ahora para revertir la crisis y construir un futuro más próspero para todos, o seguir por el camino del fracaso en el cual llevamos los últimos 5 años transitando sin ningún «CAMBIO» generoso y favorable para la economía.