Panorama Nacional. La República Dominicana es un país de alta exposición sísmica, vulnerable ante la temporada ciclónica y propenso a testimoniar fenómenos naturales extremos, donde la antigüedad de muchas edificaciones, la informalidad en procesos constructivos y la falta de mantenimiento representan un riesgo tangible.
El derrumbe del techo de la discoteca Jet Set, tragedia que cobró la vida de 232 personas y dejo más de 170 heridos, es una evidencia de la necesidad de leyes claras sobre la seguridad estructural de las edificaciones en el país, un asignatura pendiente que se ha dejado como un aspecto meramente técnico o como una responsabilidad privada, sin entender la relación de la seguridad estructural con el desarrollo y el crecimiento sostenible urbano.
Ante esta realidad, el licenciado Jean Carlos Altuna, presentó la siguiente propuesta de anteproyecto para la Ley General de Seguridad Estructural de las Edificaciones Públicas y Privadas, a través del espacio ¨Hablemos de Finanzas¨, del periódico El Dinero.
Altuna manifestó que el proyecto busca llenar un vacío normativo histórico, con un sistema nacional de gestión, inspección, fiscalización, régimen de consecuencias y promoción de la seguridad estructural, enfocado especialmente en aquellas edificaciones de alta concurrencia.
El proyecto introduce varios hitos importantes:
Para financiar esta estructura, el anteproyecto plantea una contribución especial anual obligatoria a ser pagada por los propietarios o administradores de edificaciones clasificadas según su nivel de afluencia:
¨A partir de un primer ejercicio de estimación, partiendo de indicadores de la Oficina Nacional de Estadística (ONE), el Gran Santo Domingo (GSD) cuenta con aproximadamente 500,000 edificaciones entre viviendas, comercios, instituciones y otras estructuras¨, explicó Jean Carlos Altuna.
Sin embargo, tomando en cuenta que la Ley de Seguridad Estructural solo aplicaría a edificaciones de uso público o de alto tráfico (comerciales, educativas, institucionales, de servicios, etc.),el licenciado en Administración estimó para el análisis que alrededor del 15% califican dentro del universo sujeto a contribución especial, lo que equivale a unas 65,000 edificaciones.
Estos fondos, administrados por el Fideicomiso Público, serían destinados exclusivamente a inspecciones técnicas periódicas, mantenimientos preventivos, intervenciones de emergencia y capacitación profesional en infraestructura segura, bajo mecanismos de control y rendición de cuentas que incluyen auditorías externas e internas de manera anual y publicación pública de informes de gestión.
¨La ventaja de esta política pública es más que clara, ya que prevenir colapsos estructurales cuesta una fracción de lo que implica responder a una tragedia en términos de vidas humanas, litigios legales, pérdidas patrimoniales y daños reputacionales al país¨, resaltó.
Asimismo hizo la aclaración de que este anteproyecto de ley no busca burocratizar el sector de la construcción ni penalizar el desarrollo urbano; al contrario, pretende ordenarlo, protegerlo y fortalecerlo, estableciendo estándares modernos y financiados de manera equitativa entre quienes más se benefician del uso del espacio urbano colectivo.
¨No actuar sería perpetuar la cultura de la improvisación, el costo humano y financiero que conlleva; y es que, a través de esta propuesta, podemos aspirar a que República Dominicana dé un paso firme hacia la infraestructura segura, sostenible y económicamente inteligente que nuestro presente, y sobre todo nuestro futuro, exige¨, puntualizó el autor del anteproyecto de ley.