Panorama Nacional.– La Cuaba vive un momento de fuerte polarización. Mientras un sector de la comunidad rechaza con firmeza la instalación de una planta de valorización y reciclaje de residuos, otro grupo salió este domingo a marchar en apoyo al proyecto, convencido de que traerá empleo, desarrollo y una solución moderna al manejo de los desechos.
Cientos de residentes de Los Aguacates, Pedregal, La Cuaba y comunidades vecinas caminaron por las calles en respaldo a la planta OAKHOUSE, asegurando que la zona necesita urgentemente oportunidades laborales.
“Esta es una zona pobre, sin empleo. Mucha gente protestó por desconocimiento. Hoy estamos diciendo que sí, que apoyamos un proyecto que traerá trabajo para nuestros jóvenes”, afirmó con entusiasmo Ramón Tejeda, representante del sector Los Aguacates.
Los manifestantes sostienen que la oposición ha distorsionado la naturaleza del proyecto.
“No es un vertedero ni un basurero, eso lo han querido vender sectores malintencionados que no quieren que nuestra comunidad crezca”, dijo Tejeda.
De su lado, Yennifer Piña aclaró que tampoco es cierto que la planta contaminará los ríos de la zona.
“Hemos visto cómo funcionan otras plantas aquí y en países desarrollados. Nos hemos informado y lo que ofrece este proyecto ayudará al desarrollo de nuestras comunidades”, afirmó.
Tejeda también denunció que grupos externos intentaron empañar su “marcha pacífica” y defendió su derecho a expresarse: “Cuando otros protestaron semanas atrás, pagados por empresarios que no quieren el proyecto, nosotros no fuimos a provocar. Creemos en la democracia.”
Según los organizadores, la planta permitiría dejar atrás prácticas dañinas como los vertederos improvisados, la quema de basura y la contaminación de ríos y carreteras.
Sin embargo, el rechazo también es contundente. La madrugada del sábado, otro sector de la comunidad bloqueó la carretera principal con escombros, árboles derribados y neumáticos encendidos para exigir que el proyecto sea descartado.
El detonante fue la filtración de una reunión entre el senador Antonio Taveras, técnicos del proyecto y líderes comunitarios. Al conocerse el encuentro, residentes indignados se lanzaron a las calles, obligando a suspender la reunión por motivos de seguridad.
El dirigente comunitario Ricardo Montero, presidente de la Junta de Vecinos del Vacacional Matua, explicó que la comunidad está cansada de que se afirme públicamente que el proyecto cuenta con su respaldo.
“La reunión fue la chispa. El ministro insiste en decir que ‘eso va’, que la comunidad aprobó el proyecto, y eso no es cierto. No hemos sido consultados”, aseguró Montero.
Según él, la población desconfía de los estudios técnicos y siente que las autoridades avanzan sin escuchar sus preocupaciones sobre el impacto ambiental, el manejo del excedente de basura y la falta de una audiencia pública formal.
El choque entre ambas posturas revela un profundo quiebre comunitario:
Mientras la tensión crece, los líderes comunitarios piden diálogo real y una vía institucional que evite confrontaciones mayores. La comunidad de La Cuaba, dividida y apasionada, espera que las autoridades definan los próximos pasos con claridad y garantías para todos.