Opinión

Beryl, el pájaro de mal agüero

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Panorama Opinión. Robert y Lucy, conducían su Mazda Demio por el Malecón en dirección oeste a este. Salían apresurados de sus respectivas labores. Las imágenes apocalípticas de Beryl inundaban las redes sociales. Estas noticias preocupaban a la joven pareja. Y no era para menos. Beryl se constituyó de depresión tropical a huracán categoría 4 en cuarenta y ocho horas; primero de su estirpe nacido en junio, sobre todo, por las altas temperaturas del agua del Atlántico.

La pareja de recién casados debía recoger al pequeño Luis en la casa de la abuela, situada en un populoso barrio de la parte alta de la Capital. En las alturas, nubes grises iniciaban sus labores de parto. La tarde prometía intensas precipitaciones. El trayecto acostumbrado de cuarenta y cinco minutos se prolongaba por encima de la hora y media. De pronto, el cielo se oscureció y el viento comenzó a soplar con fuerza. Las primeras gotas del aguacero cayeron con intensidad, avisaban la temeridad de Beryl. Robert y Lucy, sin perder la calma decidieron continuar por la George Washington, confiados en que el poderoso huracán no tocaría la isla. Frente al Banco Agrícola encontraron un panorama desolador. La fuerza del viento y las portentosas olas habían arrastrado una gran cantidad de residuos sólidos y rocas desde el mar Caribe. El camino estaba bloqueado, impidiéndoles el paso hacia la casa de la abuela y el encuentro con Luisito.

El mar vomitaba desde su interior neumáticos, filtros de aceite, rocas, tubos metálicos, botellitas de agua, cubetas plásticas, troncos y demás inmundicias. Los mismos botados irresponsablemente en calles, cañadas y ríos. Así como en la antigua Roma, todos los caminos conducían a ella… de la misma forma, todos los residuos tirados al suelo conducen a los ríos, mares y océanos; por tal motivo, nunca deben tocar el suelo.  Urge eliminar los vertederos improvisados en los espacios urbanos.  Ejemplo plausible es el iniciado por la alcaldía de Santo Domingo Este y su incumbente el pastor Dío Astacio, de instalar furgones recolectores, los cuales evitan la llegada al Ozama de cuatrocientas toneladas de residuos sólidos diarios.

Debemos cuidar la salud de los océanos, dejar de hacerlo traerá consecuencias nefastas para la vida en La Tierra. Si los océanos mueren, también morirán las especies continentales. La Revista Aquatic Conservation publicó un estudio, concluyente en ocho medidas prioritarias y urgentes a tomar en cuenta, una de ellas es “reducir radicalmente la contaminación de las aguas marinas, tanto por fertilizantes, como por aguas residuales o por plásticos”. El nacimiento a destiempo de Beryl, sus poderosos vientos y marejadas, es un presagio de la capacidad destructiva de los próximos super huracanes, de lo activa que será esta y las próximas temporadas ciclónicas. Beryl y su estela destructiva por Jamaica, México y Estados Unidos nos alecciona sobre la imperiosa necesidad de tomar medidas urgentes para evitar muertes humanas.  

Finalmente, después de conducir a paso de tortuga, por callejuelas de la Ciudad Universitaria, rodear obstáculos y evitar ser cercenados por las rocas, tubos de metal, botellas de vidrio, luchar contra el viento y la lluvia; la pareja de esposos llegaron empapados a la humilde morada de la abuela. Ahora tocaba sacar agua de la pieza inundada. Lucy estaba abatida, este día había sido extenuante y lúgubre, desde la puerta de la habitación vio dormir sonriente a Luisito, ajeno a las inclemencias y diabluras de Beryl, el pájaro de mal agüero. Ternura poseyó su alma, atrás quedó el abatimiento. Tenía motivos para sonreír.                          

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