Panorama Opinión._ La comunicación con la que cualquier gobierno del mundo expresa las medidas, ejecutorias y acontecimientos a los gobernados es de gran importancia. Un gobierno, el que sea, digamos que hasta el que más hace, si no lo comunica, no hizo nada. Por poner un ejemplo simple: si el gobierno dominicano construye una extensión universitaria en Neiba por más de 900 millones de pesos, solo se enteran los poco más de 40,000 habitantes que tiene dicho municipio de la región sur de nuestro país. Pero si existe una comunicación efectiva, activa y cercana a la gente, entonces es seguro que los enterados de dicha extensión de la UASD en Neiba sean muchos más.
En tal sentido, si hay un presidente que le ha otorgado la importancia que tiene la comunicación gubernamental es Luis Abinader. Desde que llegó a gobernar en el 2020, sus detractores decían que hablaba mucho y que un presidente no debe hablar tanto. Sin embargo, todo lo que hace un gobierno es noticia y dicha noticia debe saberla cada dominicano. El gobierno, para esto, debe usar la mayor cantidad de canales y medios que estén a disposición para que el mensaje llegue rápido y de una manera concisa. Y es el Presidente el primero que debe hacer el ejercicio de comunicar todo lo que hace su gobierno, en la medida del tiempo que tenga disponible para hacerlo el primer mandatario de la nación. Gobernar sin comunicar es como construir un castillo en el fondo del mar.
Por lo tanto, para agosto del año 2023, el gobierno de Luis Abinader creó un espacio de diálogo directo entre la prensa y el Presidente llamado LA Semanal. LA Semanal sirvió para que cada lunes, de manera ininterrumpida, el gobernante y algunos funcionarios invitados socializaran con la prensa algunas ejecutorias o resultados de dichas ejecutorias que los dominicanos debían saber. Y como la vida misma es un cambio constante, LA Semanal también está ahora mismo transitando por un proceso de evolución que incorporará nuevas tecnologías con el objetivo de optimizar la participación de los medios y democratizar aún más el acceso a la información.
Gobernar sin comunicar es como construir un castillo en el fondo del mar.