Panorama Internacional. Un soldado del ejército de Israel fue captado derribando y golpeando con un mazo una estatua de Jesucristo en el sur de Líbano, en un hecho que ha generado fuerte indignación internacional y condenas oficiales.
El incidente ocurrió el 19 de abril en la localidad cristiana de Debel, donde el militar aparece en imágenes destruyendo una figura de Cristo que formaba parte de un pequeño santuario familiar.
Las propias Fuerzas de Defensa de Israel confirmaron la autenticidad de la imagen y calificaron el acto como “grave” y contrario a los valores del ejército, al tiempo que anunciaron una investigación interna y posibles sanciones contra el responsable.
El hecho provocó reacciones al más alto nivel. El primer ministro Benjamín Netanyahu expresó su “sorpresa y tristeza” por lo ocurrido y prometió medidas disciplinarias, mientras que el ministro de Exteriores también ofreció disculpas a la comunidad cristiana afectada.
Según reportes, la estatua representaba a Jesús crucificado y estaba ubicada en el jardín de una vivienda en las afueras del pueblo, una de las pocas zonas donde aún permanece parte de la población civil en medio del conflicto.
Indignación global y contexto de guerra
La difusión de las imágenes en redes sociales amplificó la reacción internacional, especialmente por tratarse de un símbolo religioso cristiano. Líderes y usuarios denunciaron el acto como una profanación.
El incidente ocurre en el contexto de la ofensiva militar israelí en el sur del Líbano, iniciada en marzo de 2026 en medio de enfrentamientos con el grupo chií Hezbolá, lo que ha dejado miles de muertos y desplazados en la región.
Las autoridades israelíes aseguraron que colaborarán en la restauración de la estatua dañada, mientras continúa la investigación sobre lo sucedido.