Panorama Nacional. Han pasado seis meses desde la desaparición de Brianna Genao, la niña de tres años cuyo caso conmocionó a la República Dominicana, y las autoridades aún no han logrado establecer qué ocurrió con la menor ni dónde se encuentra.
Brianna fue vista por última vez la tarde del 31 de diciembre de 2025, alrededor de las 5:00, en la comunidad de Barrero, municipio de Imbert, provincia Puerto Plata, donde compartía las festividades de fin de año con sus familiares. Desde ese momento, su rastro se perdió por completo.
Su desaparición dio paso a una de las búsquedas más amplias registradas en los últimos años. En los operativos participaron la Policía Nacional, el Ministerio Público, organismos de socorro e instituciones de emergencia, con el apoyo del FBI y de la Embajada de Estados Unidos. Además, fue emitida una alerta internacional con el objetivo de ampliar las posibilidades de localizar a la menor.
Durante las investigaciones, las autoridades concentraron parte de sus esfuerzos en dos familiares de la niña, Rafael Núñez Rosario, conocido como Papito, y Reyes Núñez Rosario, quienes fueron detenidos el 5 de enero para fines de investigación.
En ese momento circularon versiones que aseguraban que ambos habían confesado el abuso, asesinato y entierro de la menor. A raíz de esas informaciones, los investigadores realizaron múltiples excavaciones e inspecciones en distintos puntos de Barrero y zonas cercanas, pero ninguna permitió encontrar evidencias sobre el paradero de Brianna.
Tras vencer el plazo legal de detención preventiva sin que el Ministerio Público presentara cargos, ambos hombres recuperaron su libertad.
El proceso también tuvo consecuencias personales para Rafael Núñez Rosario, quien perdió el empleo que desempeñaba en una zona franca de Navarrete debido a las ausencias provocadas por el proceso investigativo.
Hasta la fecha, las autoridades no han sometido acusaciones formales contra ninguno de los investigados ni han informado si existen nuevas líneas de investigación.
En declaraciones ofrecidas al programa Noticias Telemicro, Rafael y Reyes Núñez Rosario rechazaron las versiones que los vinculaban con la muerte de la menor y aseguraron que nunca admitieron haber cometido ese crimen.
«Eso fue invento de ellos. Nosotros en ningún momento hicimos eso, y más que es nuestra familia, nuestra sangre, nuestra sobrina», afirmaron.
Los hermanos también denunciaron que durante los interrogatorios fueron víctimas de maltratos físicos para obligarlos a revelar el supuesto paradero de la niña.
Según su testimonio, les colocaban una funda con humo de cigarrillo sobre el rostro y los golpeaban mientras les exigían que dijeran dónde estaba Brianna. Asimismo, aseguraron que permanecieron durante meses bajo una vigilancia constante que limitó su libertad de movimiento.
Mientras el caso permanece sin respuestas oficiales, los familiares de Brianna continúan convencidos de que la niña fue raptada y mantienen la esperanza de encontrarla con vida.
La bisabuela, quien estaba al cuidado de la menor el día de su desaparición, recordó que Brianna jugaba en los alrededores de la vivienda mientras otros familiares preparaban la cena de Año Nuevo.
«Los muchachos estaban ahí… asando unos pollos para Año Nuevo. De ahí se desapareció, no se sabe por dónde», relató.
Explicó que al principio pensaron que la pequeña seguía cerca de la casa, pero al iniciar la búsqueda ya no pudieron encontrarla.
Seis meses después, asegura que no ha perdido la fe.
«Yo creo que está viva, para mí que está viva», expresó.
Ese sentimiento es compartido por el resto de la familia, que sostiene la hipótesis de un rapto y considera que la alerta amarilla internacional emitida en el caso mantiene abiertas las posibilidades de que Brianna pueda ser localizada con vida.