Actualidad Reportaje

La ruleta rusa del comercio ilegal de inyecciones para adelgazar

La ruleta rusa del comercio ilegal de inyecciones para adelgazar
La ruleta rusa del comercio ilegal de inyecciones para adelgazar
COMPARTIR

El “boom” del adelgazamiento rápido ha invadido a República Dominicana, haciendo que muchos bolsillos se rellenen de dinero, a costa de estar a la moda, y según el refranero popular, lo que está a la moda no incomoda, pero a veces mata.

Los centros de estética las recomiendan, vendedores informales te las llevan a la puerta de la casa donde te las aplican sin ningún tipo de seguimiento médico. La locura por rebajar de peso, sobrepasa los límites de la cordura.

Estamos asistiendo a un genocidio sin control y nadie parece capaz de frenar la situación.

Para entender un poco de lo que se trata, la doctora Dolores Mejía, endocrinóloga, jefa de investigación de la Plaza de la Salud, hace un recuento histórico para entender el contexto de la peligrosidad que envuelve este mercado informal de la muerte.

Explica que las incretinas, grupo de hormonas que se producen en el organismo de forma habitual y natural, aunque como todo, existen condiciones de salud donde este grupo de hormonas están sub expresados, provocando enfermedades como la obesidad y la diabetes.

Es a partir del descubrimiento de estas sustancias a principios del siglo XX, –1913– en Inglaterra, que comienzan los experimentos, pero por circunstancias inexplicables, es en 1921-1922, cuando el mundo conoce la insulina, descubierta por Frederick Banting y Charles Best, junto a John Mcleod, canadienses, quienes dieron con la hormona insulina, que se convirtió en un hito a nivel de medicina molecular y salvó y continúa salvando millones de vidas hasta el día de hoy. Desde siempre, la insulina se ha administrado bajo riguroso seguimiento médico.

Enfermedad multifactorial y crónica: la obesidad

La doctora Mejía muestra alarma ante el incremento del comercio ilegal e ilícito de estos fármacos, que deben tener un seguimiento de parte de múltiples especialistas de la medicina, como psicólogos, para conocer el origen mental del desenfreno al comer, endocrinólogos, que determinan si hay factores genéticos u hormonales que provocan predisposición a la obesidad.

Por tanto, la venta sin control de fármacos o lo que sea, constituye un “crimen de lesa humanidad”.

Se pregunta el por qué no están presas todas las personas que están comercializando estos fármacos biológicos. Otro problema que surge en medio de todo es que la patente de la semaglutida, ya venció, por lo que se espera que el mercado se inunde de “copias a granel y hace un llamado a la Dirección General de Medicamentos, Alimentos y Productos Sanitarios, para establecer normas y protocolos para su elaboración y posterior expedición de registro sanitario para su debida comercialización en el país.

RD registra niveles alarmantes de contaminación del aire

El descubrimiento de los péptidos y su función en el control de la diabetes tipo 2 y la obesidad

Ya en pleno siglo XX, 1992 para ser específicos, aparece la Exenatida, una hormona que se aisló de la saliva del dragón de Gila, un lagarto venenoso que habita el sur de Estados Unidos y Norte de México, gracias a las investigaciones del doctor John Eng.

Tres décadas después, en 2022, un equipo de los laboratorios Novo Nordisk, en Dinamarca, consigue crear otro péptido de la familia de las incretinas y surge la Semaglutida, medicamento hormonal para el control de la diabetes y la obesidad.

El último medicamento hormonal fue la Tirzepatida, patentada por Laboratorios Lil Lilly en 2016 y aprobada como medicamento en 2017.

Comercialización ilícita, daños graves a la salud. ¿quién pone el cascabel al gato?

La falta de controles efectivos y quizá algunas complicidades ocultas, permiten el comercio ilegal de estos medicamentos, que se promocionan como si de plátanos o mangos se tratara.

Quizá las complicidades van más allá, habría que preguntar al Servicio Nacional de Salud (SeNaSa), a título de qué, otorgó el código 38215 a una empresa farmacéutica, centro de estética o vaya usted a saber qué es realmente, licencia para matar.

Esta empresa, ubicada en Santiago, promociona todo tipo de inyecciones: para adelgazar, para eliminar arrugas, y cuenta con el permiso para expedir recetas otorgado, repetimos, por SeNaSa, es decir, que las cosas van mucho más lejos y las explicaciones escasean de todas partes.

A este respecto, Marcos Balaguer, titular de la Dirección General de Medicamentos, Alimentos y Productos Sanitarios (Digemaps), explica, que, ciertamente existe una preocupación con la semaglutida, y la tirzepatida, ya que caen dentro del sistema legal nacional en la rama de medicamentos, por lo que se hace difícil, “dar un seguimiento estratégico al comercio ilegal de estas tres hormonas, cuyos nombres están bajo patente internacional”.

Peor, existe un tráfico ilícito de estas hormonas, que llegan al país en maletas, bolsos de mano y sabrá Dios cuantos métodos más, por lo que el seguimiento se hace aún más difícil.

Balaguer indica que hace cerca de año y medio, se dio inicio a una investigación, que todavía sigue en curso para desmantelar estas redes de oferta, pero, dice “hay que establecer protocolos de seguimiento, detección, y posterior sometimiento como ilícito penal.

Revela que para tener mayor libertad de acción, reposa en el Congreso un proyecto de ley para dar autonomía y mayor capacidad de regulación al organismo, que tendría de paso, mayor presupuesto y libertad de acción.

Mientras tanto se afinan los protocolos de acción, la investigación continúa y forma parte de los secretos de Estado, ya que en los operativos que se realizan se trata de llegar un poco más allá de lo que se ve a simple vista, “pero el trabajo se está haciendo”, afirma.

El problema también radica en que la comercialización de estos medicamentos, se realiza a través de un sistema implementado en Estados Unidos, las farmacias magistrales o “compounding pharmacies”, autorizadas para la fabricación a medida de la necesidad del paciente, o lo que es lo mismo copias de ciertos fármacos y en el caso de las hormonas mencionadas, se aprovecha la situación para venderlas a través de Internet y redes sociales, sin consecuencias legales.

El peligro se encuentra precisamente, en que cualquiera puede acceder y comprar estos medicamentos y aplicarlos sin un seguimiento médico real y oportuno, lo que hace mucho más difícil el rastreo de este tipo de negocios, dice Balaguer.

Con la colaboración de la Procuraduría Especializada contra el Comercio Ilícito y el Cuerpo Especializado de Control de Combustible y Comercio de Mercancías (Ceccom), del Ministerio de Defensa, se llevan a cabo los operativos, cuyos resultados no pueden ser dados a conocer por la magnitud de la investigación, que lleva casi dos años.

El comercio ilícito sigue más campante que el whisky aquel ¡Y de qué manera!

Los riesgos a que se exponen quienes adquieren estos medicamentos que deben ser controlados bajo estricta vigilancia médica, pueden provocar reacciones adversas que podrían devenir, en el peor de los casos, en muerte prematura.

Mientras los protocolos de investigación avanzan, el mercado informal de estas hormonas prospera como la famosa verdolaga y es común encontrar anuncios como el siguiente en el sitio web PepRD.io:

“Cada compuesto que necesitas, en un solo lugar. Más de 70 péptidos disponibles bajo pedido, con envío a Santo Domingo, Santiago, Punta Cana, La Romana y toda República Dominicana. Busca, filtra y cotiza por WhatsApp. 74 compuestos; 9 categorías; 24 horas de respuesta”.

Las ofertas de este sitio de internet ponen los pelos de punta. El Retatrutide de 10 mg., liofilizado, RD$ 7,320.00 (este es el medicamento que se encuentra en fase de investigación por los laboratorios Lil Lilly. Tirzepatide 10 mg., liofilizado, tres mil cien pesos y la Semaglutide, también de 10 mg y liofilizado, RD$3,360.00.

Otra hormona en fase de experimentación que ofrece este sitio web, es la cagrilintida, que como refiere el laboratorio que lleva a cabo la investigación, Novo Nordisk de Dinamarca, “como tratamiento independiente no está disponible ni aprobada”. Aunque se espera que salga al mercado a finales de este 2026 como CagriSema, una combinación de cagrilintida y semaglutida. El precio de venta es de, nada más y nada menos que 11,890 pesos, liofilizado y se inyecta una vez a la semana.

Llama poderosamente la atención que las dos hormonas que se encuentran en fase investigativa, sobrepasan en más del 60 y 70 por ciento el valor de las que sí están aprobadas, pero cuyas patentes, la de la Semaglutide, ha expirado y la de Tirzepatide, está a punto de expirar, según informó el director de Digemaps.

Esta es una de las razones por la que su preocupación por la comercialización de copias de estos medicamentos hormonales pertenecientes a las incretinas se incremente sin que se pueda hacer mucho, debido al estatus legal que prevalece para estos medicamentos en República Dominicana.

Para rematar el asunto aceptan transferencias en pesos dominicanos y criptomonedas. ¿Cuántos incautos habrán caído en estas redes criminales?

De todos, el peligro real radica en el Tetatruzide, que está en la fase 3 de investigación y este sitio, igual que Alta Pharma, en Santiago, los ofrecen como la panacea para la obesidad, la diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares producto de ambas enfermedades.

¡Peligro, peligro, peligro!

Las alertas se disparan. La adquisición de estos fármacos y sustancias en fase de experimentación a través de redes sociales como Instagram y Tik Tok, y por aplicaciones de mensajería como Whatsapp, no cuentan con garantía médica, y mucho menos legal; no vienen con registro sanitario y mucho menos te garantizan que lo que estás comprando es real y efectivamente lo que pides.

Recientemente se analizó en los laboratorios de Digemaps, un compuesto que se ofertaba como Retatrutide, y resultó ser el exicipiente Sorbitol y agua común y corriente, quién sabe si contaminada por demás.

El debate moral de la regulación y el papel de la Comisión Nacional de Bioética en Salud (Conabios)

En el sentido estricto de los protocolos de investigación, la doctora Mejía cuestiona el papel del Conabios en este mercado informal y letal, por lo que Panorama acudió a esta entidad en busca de respuestas.

Los doctores Jenny Adorno, del Consejo Directivo y Carlos Rodríguez, miembro, aclaran el papel de esta entidad y el alcance de su accionar.

Ambos afirman que el Conabios da seguimiento al cumplimiento de protocolos de investigación realizados en el país y a nivel internacional, pero no pueden actuar frente a la venta o comercio ilícito de medicamentos, pues su función no es esa.

Respecto del otorgamiento de un código SeNaSa, que permite a una entidad en Santiago, los doctores manifiestan que en este caso a quien corresponde investigar y sancionar si se encuentra alguna anomalía es al propio Ministerio de Salud Pública, que hace tiempo anda en Belén con los pastores con relación a este tipo de denuncias.

La doctora Adorno, va un poco más lejos y opina que puede ser que se haya falsificado el código en cuestión, que haya habido suplantación de roles, aunque la complicidad siga rondando las cabezas de todos los involucrados. ¿Quién podrá dar una explicación? Veremos y esperamos.

La magnitud de la situación que enfrenta el país en estos momentos en que el auge de bajar de peso se ha convertido casi en una obsesión, sin reparar en los daños fisiológicos que implica su administración de manera inadecuada y las ofertas de venta a través de redes sociales y sitios web.

“A pesar de que Digemaps supervisa y regula la comercialización de medicamentos en general, y de igual manera fiscaliza toda venta de medicamentos, toda comercialización de productos que se encuentre en etapa de ensayo clínico, y por ende, no tengan un registro sanitario, contraviene la normativa vigente y es decomisado e incinerado por la Digemaps, fruto de las diferentes intervenciones de vigilancia sanitaria que se realizan de forma periódica”, explica Balaguer.

El problema radica en detectar todo lo que se ofrece en redes y la web, amén del contrabando que no llega a puertos dominicanos, y, por tanto, no pasa por el sistema de vigilancia de Aduanas.

Sobre el tema, indica que “solo en lo que va de 2026, durante los meses de marzo, abril, mayo y junio, se han llevado a cabo 11 operativos en toda la geografía nacional”.

Agrega que, “en los referidos operativos, Digemaps ha decomisado e incinerado una gran cantidad de frascos que, alegadamente son comercializados como tirzepatida, retratutida y semaglutida, sin que estos cuenten con el debido control y registro sanitario, en franca violación a las disposiciones del Decreto 246-06 que establece el Reglamento que regula la fabricación, elaboración, control de calidad, suministro, circulación, distribución, comercialización, información, publicidad, importación, almacenamiento, dispensación, evaluación, registro y donación de los medicamentos.

Lo que no se indica es si alguien ha sido formalmente sometido a la justicia. Habrá que esperar entonces a que el Congreso decida sobre el proyecto de ley que se encuentra engavetado y otorgue la independencia de accionar que necesita el organismo. Mientras tanto, siguen las manos atadas.

Y, en el vaivén de las complejidades legales y la libertad de otorgar códigos para comercializar fármacos biológicos y de otro tipo de parte del SeNaSa, ¿quién ofrecerá las explicaciones de lugar sobre estas anomalías, errores o engaños? Urgen las respuestas.

© 2026 Panorama
To top