Panorama Internacionales. En lo que la comunidad y los cuerpos de socorro han calificado de manera unánime como un auténtico milagro, las labores de rescate en el Parque Nacional Chirripó culminaron este sábado con el exitoso traslado aéreo y hospitalario de Reinaldo Pineda Lizano, el senderista de 58 años que permaneció extraviado durante varios días en las alturas del macizo más elevado de Costa Rica.
A pesar de que el paciente había sido localizado con vida desde la mañana de ayer, 14 de agosto, en el sector de Las Morrenas, las severas inclemencias del tiempo, caracterizadas por lluvias intensas, ráfagas de viento, congelante granizo y una neblina tan densa que reducía la visibilidad a tan solo diez metros, impidieron su evacuación inmediata en helicóptero.
Sin embargo, los rescatistas no abandonaron su posición: se mantuvieron durante toda la noche a su lado en la zona alta de la montaña para brindarle soporte vital, abrigo y atención médica continua.
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La esperada oportunidad llegó durante la mañana de este sábado. Las condiciones meteorológicas abrieron una ventana que permitió realizar un sobrevuelo de rescate hasta el sector de Crestones, donde Pineda permanecía custodiado por el personal cruzrojista tras ser evacuado en camilla desde Las Morrenas.
En una operación caracterizada por la precisión y el trabajo coordinado entre la Cruz Roja Costarricense, brigadistas, baqueanos locales, la comunidad y empresas privadas, se logró la extracción aérea de Pineda hacia el helipunto ubicado en San Gerardo de Rivas.
A las 10:20 a. m., la aeronave tocó tierra con éxito. De inmediato, paramédicos y un médico de la Benemérita Cruz Roja realizaron la valoración clínica primaria del paciente, determinando la necesidad de movilizarlo de manera urgente en ambulancia hacia el Hospital Escalante Pradilla, en San Isidro de El General, para un abordaje especializado.
El operativo representó un esfuerzo físico y humano sin precedentes. Kenneth Herrera, rescatista de la Cruz Roja que permaneció en la parte alta del Chirripó durante los días de búsqueda, detalló la complejidad de las labores y el crucial momento en que se dio con el paradero de Pineda.
El socorrista describió la adrenalina vivida cuando se dio la alerta del hallazgo en el sector de Las Morrenas, lo que obligó a las patrullas a reaccionar con máxima velocidad para apoyar en la extracción y el encamillado de Pineda hacia Los Crestones.
Sobre las condiciones en las que fue ubicado el excursionista, Herrera destacó que vestía una pantaloneta, camisa, tenis y una sudadera de color brillante que resultó determinante para su supervivencia y avistamiento. El rescatista también aclaró que, debido a la urgencia médica por estabilizarlo y sacarlo de la zona de riesgo, la prioridad absoluta fue la atención del paciente y no la revisión del equipaje o los alimentos que portaba para el manejo de su condición de diabetes.