Con apenas pasado el Día de las Madres, las dominicanas siguen cargando el peso de un país que cada vez les exige más y les ofrece menos
Ser madre en Quisqueya en 2026 es un acto de heroísmo cotidiano. La canasta básica que no alcanza, el transporte escolar que ya no es seguro, la institución que debía proteger a sus hijos y no pudo. El Día de las Madres pasó, matizada por una crisis económica que se deja sentir. Hoy lunes la amarga realidad retomó su ritmo habitual.
Archivado el primer paro judicial de su naturaleza en la historia dominicana, las sentencias dictadas al retomar labores catalizaron la atención pública de inmediato. El pelotero Wander Franco fue declarado culpable de abuso sexual y psicológico contra una menor — y perdonado judicialmente en la misma resolución. Los atenuantes son reales: fue engañado sobre la edad de la joven por la propia madre, y luego extorsionado. La madre fue condenada a diez años. Franco pagó ya en el mundo real: cerca de 200 millones de dólares en contratos de la MLB que se evaporaron. Pero el perdón no borra el precedente — y ese precedente tiene valor: sienta jurisprudencia contra quienes comercian con sus hijos. La niñez se respeta. Como dice el dominicano con precisión quirúrgica: a un gutazo, un trancazo.
En otra sala, la justicia habló distinto. La jueza Altagracia Ramírez dictó no ha lugar a favor de Gonzalo Castillo en el caso Calamar. Días antes, Gonzalo había anunciado la restitución de su visa americana por diez años, agradeciendo a Trump y a la Embajadora de EE.UU. en el país. La cadencia es llamativa. Más aún que la propia embajadora Campos haya certificado — primero en podcast, luego en comunicado oficial — que la Embajada fue usada como instrumento político contra adversarios del gobierno. Lo que Washington llama lawfare. Lo mismo que rechazó en las urnas cuando fue aplicado contra Trump. Una vez conocido el fallo, Gonzalo anunció que va “con to’” a la presidencia en 2028, en medio de coros que lo proclamaban presidente.
Pero la imagen más perturbadora de la semana vino del CONANI. Una adolescente de 14 años fue asesinada dentro de un hogar de paso — la institución concebida precisamente para proteger a niños y adolescentes en condiciones de vulnerabilidad — por tres menores de edad. Dentro del único refugio que le quedaba. Es otro episodio que consterna a una sociedad que en el último lustro ha olvidado cómo se vive con tranquilidad y sosiego, y que revela el descalabro que avanza desde los cimientos mismos de la convivencia.
Y mientras todo esto ocurría, la ministra Mayra Jiménez celebraba una reducción de la pobreza gracias a la gestión de Abinader, mientras las cifras reales lo desmienten. Si los números oficiales dicen que todo va bien, entonces no hay mejor momento para seguir anunciando que Quisqueya contribuirá con 20 millones de dólares al Fondo Fiduciario de la ONU para Haití — un barril sin fondo, financiado con la misma creatividad estadística que convierte el aumento de la pobreza en titular de éxito. Lo anunció el Canciller, quien el 27 de mayo presidió el IV Diálogo Político con la ONU sobre la crisis haitiana. El cuarto. El mismo Canciller que acordó la reapertura del espacio aéreo hacia un país donde las pandillas controlan el 80% de Puerto Príncipe y donde entre enero y marzo de 2026 se registraron al menos 1,642 muertos por violencia.
Sentencias que sorprenden, una niña asesinada donde debía estar segura, estadísticas creativas y diplomacia de mesa redonda. Feliz inicio de junio, Quisqueya. Las respuestas siguen sin llegar.