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Experiencias turísticas y su impacto a largo plazo

Ariel Carreras, columnista.
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Mucho podemos escribir acerca de las experiencias turísticas y su impacto en la consolidación de este sector que, sin duda, durante décadas se ha posicionado como uno de los pilares de la economía dominicana.

Las experiencias van más allá de visitar un lugar. Es un encuentro de personas, cultura y, cómo no, con el entorno natural que poseemos.

En estos tiempos en que la tecnología nos permite indagar sobre los destinos a visitar, la experiencia inicia desde el momento en que el futuro visitante comienza su búsqueda en su teléfono móvil o con la consulta a su agencia de viaje de confianza.

En los últimos años, los actores de la cadena de valor del turismo han creado productos turísticos de alta credibilidad y envergadura.  Actualmente, contamos con una innumerable oferta para ser disfrutada por nuestros visitantes, desde culturales, aventura, gastronómicas, ecoturismo, entre otras. Sin embargo, es importante conocer los tipos de experiencias que buscan y requieren nuestros turistas para poder estar a la altura de sus expectativas.

En el año 1979, el profesor Erick Cohen en su escrito Una fenomenología de la experiencia turística, inicia con las siguientes palabras:

“Los estudios contemporáneos sobre turismo consideran la experiencia turística como algo esencialmente falso y superficial, una extensión de un mundo alineado o como una búsqueda seria de autenticidad”.

Por su parte, McKinsey & Company, en su documento The evolving role of experiences in travel de 2024, refiere que:

“Las experiencias se han convertido en potentes motores de decisión para los viajeros: la posibilidad de vivir un momento que cambie la vida es hoy lo que impulsa a muchas personas a elegir un viaje y un destino”.

En un mercado extremadamente competitivo, los viajeros buscan experiencias con las que se sientan más identificados y, sin importar el tipo, demandan que sean auténticas. En muchos casos estas experiencias son ofrecidas por los operadores turísticos y para ellos representan un negocio como el de cualquier otra empresa. Ahora bien, para el país que respira turismo en diferentes polos, es de suma importancia que esas experiencias tengan los más altos estándares de calidad. La actividad que los turistas lleven a cabo se puede convertir en un motivo de visita continua, de vital relevancia para fidelizar a nuestros visitantes, consiguiendo también sus buenas recomendaciones y reseñas.

La experiencia de cualquier actividad turística no solo debe agradar al cliente, sino que también debe generarle emociones y conexión, por lo que debemos enfocarnos en lograrlo. Creo que no hay mejor forma de promocionar una actividad, que un buen storytelling de un cliente que se ha deleitado con una grata visita, por lo que habría que sacar partido de ésto.

No obstante, para que esto ocurra, debemos entender que son muchos los factores que pueden incidir en que esas actividades que generan experiencias sean memorables y puedan ser base del storytelling. Estos factores están tanto del lado público como del privado. Desde mi punto de vista, no podemos esperar siempre la intervención del sector público y de nuestras autoridades para la mejoría de los servicios; sin embargo, podemos pedir acompañamiento técnico y más controles de calidad en las actividades propias del desarrollo de nuestro turismo.

Como existen tantas empresas asumiendo el rol de suplidor operativo de excursiones o actividades, me hago la siguiente pregunta: ¿será tan difícil mantener estos servicios bajo controles de calidad?

La respuesta es sencilla, no lo es. Se requiere de esfuerzos, seguimiento y políticas públicas que estén acorde con los mejores estándares internacionales de calidad.

En todos nuestros destinos hay empresas de múltiples servicios turísticos, pero una buena cantidad de éstas no reúne las características necesarias de calidad, lo que convierte la actividad en pérdida de tiempo y dinero para quien la contrata y una mala reputación para el destino. La calidad en los servicios turísticos se refiere al grado en que un servicio satisface las necesidades y expectativas del turista, proporcionando una experiencia cómoda, segura y agradable; por tanto, no son más que los procesos que debemos seguir para lograr la meta clara de la satisfacción plena de nuestros visitantes.

Me gustaría animar a nuestras autoridades a enfocarse más en la supervisión y calidad que brindan a nuestras empresas de servicios turísticos. Al mismo tiempo, animar también a las empresas prestadoras de servicios a solicitar la colaboración de nuestras autoridades para así lograr servicios de calidad que le generarían múltiples beneficios a nuestro bello país.

Las oportunidades de mejora están ahí.

A trabajar…

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