Panorama Salud.- Diversos especialistas en nutrición y salud metabólica alertan que consumir azúcar como primer alimento del día puede provocar alteraciones en la energía, el apetito y la concentración, además de aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades como diabetes tipo 2 y síndrome metabólico.
De acuerdo con investigaciones citadas por la Asociación Americana de Diabetes, cuando el azúcar se consume en ayunas el organismo la absorbe rápidamente, generando un aumento brusco de glucosa en sangre. Como respuesta, el páncreas libera insulina para reducir esos niveles, provocando posteriormente una caída rápida de energía.
Expertos de la Mayo Clinic señalan que este proceso puede causar fatiga, hambre temprana y antojos de alimentos dulces pocas horas después del desayuno, afectando también la capacidad de concentración y el rendimiento mental durante la mañana.
Por su parte, la Harvard T.H. Chan School of Public Health advierte que un desayuno basado únicamente en azúcares y carbohidratos refinados acelera aún más la absorción de glucosa, intensificando los llamados “picos glucémicos”.
Especialistas explican que estos aumentos y descensos bruscos de azúcar en sangre obligan al organismo a producir mayores cantidades de insulina de manera repetitiva. Con el tiempo, este patrón puede favorecer la resistencia a la insulina, condición asociada directamente con la diabetes tipo 2 y otros trastornos metabólicos.
Además, organismos internacionales como la World Health Organization y la International Diabetes Federation indican que los desayunos ricos en azúcar generan menor sensación de saciedad, aumentando el consumo de alimentos ultraprocesados y altos en calorías durante el resto del día.
Los expertos recomiendan que el desayuno incluya proteínas, fibra y grasas saludables para mantener niveles de glucosa más estables y prolongar la sensación de energía. Entre las opciones sugeridas figuran huevos, yogur natural, frutas frescas, avena, frutos secos, semillas y cereales integrales.
También aconsejan reducir el consumo de azúcares añadidos y evitar productos altamente procesados como cereales azucarados, donas, bebidas endulzadas y panes refinados como primera comida del día.
La OMS recomienda que el azúcar libre no represente más del 10 % de las calorías diarias y sugiere reducirlo al 5 % para obtener mayores beneficios sobre la salud metabólica y cardiovascular.