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Panorama Ciencia y Tecnología. Después de cinco décadas de espera, un nuevo hito espacial está a punto de ocurrir. Esta noche, la misión Artemis II de la NASA marcará el regreso de los astronautas a la Luna por primera vez desde 1972, con un sobrevuelo tripulado sobre el “lado oscuro” del satélite.
Según detalló la revista científica Nature, el propósito central es que la tripulación observe y documente, con sus propios ojos y cámaras, áreas nunca exploradas directamente por humanos.
Según detalló la revista científica Nature, el propósito central es que la tripulación observe y documente, con sus propios ojos y cámaras, áreas nunca exploradas directamente por humanos.
Esta noche, en el sexto día de vuelo la cápsula Orion, los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, alcanzarán el punto más cercano a la superficie lunar, a unos 6.500 kilómetros, y el más alejado de la Tierra, a aproximadamente 402.000 kilómetros.
De acuerdo con la NASA, este doble récord convertirá a la tripulación de Artemis II en los seres humanos que han viajado más lejos en el universo, al superar la marca de la misión Apolo 13. Durante las seis horas de observación previstas, podrán registrar imágenes y datos de la cuenca de impacto Orientale, los cráteres Ohm y Pierazzo, así como distintos fenómenos solares y meteoríticos.
El doctor en Física Rodrigo Díaz, investigador del CONICET, profesor en UNSAM y director del Departamento de Sistemas Digitales y Datos en ITBA, detalló a Infobae que “Artemis es un programa compuesto por una serie de misiones, cada una diseñada para cumplir una etapa en el plan de retorno a la Luna. El objetivo final es preparar la instalación de una base lunar y, eventualmente, utilizarla como plataforma para la exploración de Marte. Artemis II es la misión que estamos presenciando ahora y representa el primer vuelo tripulado a la Luna en más de 50 años, aunque sin descenso en la superficie. Es un paso clave que entusiasma a toda la comunidad científica”.
“Uno de los propósitos principales de Artemis II es poner a prueba la cápsula Orion, que será la nave utilizada en las próximas misiones Artemis III y IV para llevar astronautas a la Luna. En este vuelo, la tripulación convive y utiliza los sistemas a bordo para identificar posibles problemas y validar el funcionamiento general de la nave. Incluso han enfrentado desafíos menores, como inconvenientes con el baño durante los primeros días, lo que demuestra la importancia de probar cada detalle antes de misiones más complejas”, desarrolló Díaz.
Esta imagen proporcionada por la NASA el lunes 6 de abril de 2026 muestra una vista de la Luna tomada por la tripulación de la Artemis II antes de ir a dormir en su quinto día de misión (NASA via AP)
A pesar de su nombre popular, el llamado “lado oscuro de la Luna” no es realmente un hemisferio permanentemente sumido en la oscuridad.
“No es correcto hablar de un lado oscuro porque esa región recibe luz solar muchas veces. En realidad, se trata del hemisferio oculto de la Luna, ya que desde la Tierra nunca podemos ver esa parte”, aclaró Bagú.
El término se popularizó en la cultura global —en parte por el álbum The Dark Side of the Moon de la banda Pink Floyd—, pero resulta impreciso desde el punto de vista científico. En realidad, ambos hemisferios lunares reciben la misma cantidad de luz solar a lo largo de un mes lunar.
El fenómeno que da origen a la expresión es la rotación sincrónica de la Luna: nuestro satélite tarda el mismo tiempo en girar sobre su eje que en orbitar la Tierra, por lo que siempre muestra la misma cara hacia nosotros y mantiene la opuesta prácticamente invisible desde la superficie terrestre.
Por esta razón, los astrónomos y agencias espaciales prefieren referirse a esa región como “hemisferio oculto” o “cara lejana” de la Luna. Se trata de una zona mucho menos accesible para la observación directa y la exploración, ya que la comunicación con sondas o astronautas en esta región se interrumpe por la masa del propio satélite, como detalló Bagú a Infobae.
A pesar de recibir tanta luz como la cara visible, el hemisferio oculto presenta características geológicas singulares: es más montañoso, tiene más cráteres y es sorprendentemente seco. Estas diferencias convierten al hemisferio oculto en un laboratorio natural esencial para entender la historia y evolución de la Luna y, por extensión, del Sistema Solar.