Panorama Político.- Más de 27 millones de peruanos están convocados este domingo a las urnas para elegir al próximo presidente de la República entre la candidata derechista Keiko Fujimori y el aspirante izquierdista Roberto Sánchez, en una contienda que definirá el rumbo político del país tras una década de marcada inestabilidad institucional.
El ganador de la segunda vuelta presidencial se convertirá en el noveno mandatario peruano en los últimos diez años, reflejo de la crisis política que ha provocado constantes cambios de gobierno, destituciones y enfrentamientos entre los poderes del Estado.
La elección enfrenta dos proyectos políticos opuestos. Por un lado, Keiko Fujimori, líder del partido Fuerza Popular e hija del expresidente Alberto Fujimori, busca llevar nuevamente al fujimorismo al poder después de 25 años fuera del Gobierno. La candidata ha centrado su campaña en propuestas de seguridad, estabilidad política y recuperación económica.
Por otro lado, Roberto Sánchez, representante de Juntos por el Perú y exministro durante la administración de Pedro Castillo, plantea una agenda de izquierda enfocada en reformas sociales y en reivindicar a los sectores populares que respaldaron al exmandatario, actualmente encarcelado tras la crisis política de 2022.
La jornada electoral se desarrolla en medio de una fuerte polarización y con encuestas que anticipaban una competencia muy cerrada entre ambos candidatos antes de que entrara en vigor la prohibición legal de divulgar sondeos durante la última semana de campaña.
La elección también revive profundas divisiones políticas relacionadas con los legados de Alberto Fujimori y Pedro Castillo. Mientras el fujimorismo defiende la gestión económica y la lucha contra grupos subversivos durante la década de 1990, sus detractores recuerdan las condenas por violaciones a los derechos humanos y corrupción que marcaron ese período.
Por su parte, Sánchez ha prometido impulsar medidas que beneficien a las comunidades rurales y sectores históricamente excluidos, además de expresar su respaldo al exmandatario Castillo y a sus seguidores.
Las autoridades electorales han desplegado operativos especiales para garantizar el desarrollo de los comicios, luego de que la primera vuelta celebrada en abril estuviera marcada por retrasos en algunos centros de votación y denuncias de irregularidades que no fueron respaldadas por pruebas.
Los resultados de esta elección serán determinantes para definir si Perú apuesta por el retorno del fujimorismo al poder o por una nueva propuesta de izquierda, en un contexto en el que la ciudadanía demanda estabilidad política y soluciones a los desafíos económicos y sociales que enfrenta el país.