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Haitianos ganan espacio en el comercio del Centro Histórico de Santiago

La creciente presencia de comerciantes haitianos también es evidente en la calle 16 de Agosto
La creciente presencia de comerciantes haitianos también es evidente en la calle 16 de Agosto
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Panorama Reportaje.  El crecimiento del comercio administrado por ciudadanos haitianos continúa transformando el panorama comercial del Centro Histórico en Santiago de los Caballeros, donde cada vez es más frecuente encontrar establecimientos y actividades económicas desarrolladas por nacionales de la vecina nación en importantes corredores comerciales de la ciudad.

En zonas como la calle 16 de Agosto y otros espacios del casco urbano, una parte importante de los locales comerciales y de la actividad informal está vinculada a los extranjeros en cuestión, una realidad que, según representantes empresariales, ha cambiado la dinámica económica del centro de la ciudad durante los últimos años.

Uno de los casos que más llama la atención es el Mercado Modelo Lorenzo Vargas, una infraestructura reconstruida y ampliada por las autoridades municipales en el año 2012, durante la gestión de Gilberto Serulle, con el propósito de reorganizar el comercio informal y ofrecer espacios adecuados a comerciantes dominicanos que durante años ocuparon aceras y vías públicas del casco urbano.

Sin embargo, con el paso del tiempo la composición de esa plaza ha cambiado. Durante un recorrido realizado para este reportaje se observó que una parte importante de los módulos comerciales está ocupada por ciudadanos del vecino país, quienes comercializan ropa, calzados, alimentos, artículos del hogar, productos importados y otros bienes de consumo cotidiano.

Comerciantes consultados explican que ese cambio se produjo de manera gradual, impulsado por el alquiler y traspaso de locales entre particulares, hasta convertir la plaza en uno de los principales puntos de concentración del comercio haitiano en el centro de Santiago.

Aunque algunos consideran que esa dinámica responde a las reglas del mercado, otros entienden que las autoridades deben revisar si el uso actual de esos espacios corresponde al objetivo para el cual fueron creados.

La creciente presencia de comerciantes haitianos también es evidente en la calle 16 de Agosto, donde numerosos establecimientos son administrados por ciudadanos de la vecina nación y reciben diariamente una gran cantidad de compradores dominicanos y haitianos.

De acuerdo con denuncias de comerciantes dominicanos, parte de esos establecimientos y actividades comerciales operan al margen de distintas disposiciones legales. Aseguran que algunos incumplen obligaciones tributarias, normas laborales, requisitos municipales y regulaciones migratorias, situación que, afirman, genera una competencia desleal frente a los negocios que sí cumplen con las leyes.

Fernando Puig, director ejecutivo de la Cámara de Comercio y Producción de Santiago
Fernando Puig, director ejecutivo de la Cámara de Comercio y Producción de Santiago

El director ejecutivo de la Cámara de Comercio y Producción de Santiago, Fernando Puig, afirmó que la institución no cuestiona la nacionalidad de quienes realizan inversiones o desarrollan actividades comerciales en el país, sino las prácticas de informalidad que afectan el funcionamiento del comercio formal.

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«Ciertamente, en la Cámara de Comercio y Producción de Santiago hemos analizado la situación del comercio ilícito e informal, sin importar su procedencia. Esto genera una competencia desleal para los negocios formales que cumplen con todas sus obligaciones y ahí hay una tarea importante para las autoridades», expresó.

Puig señaló que la responsabilidad de supervisar el cumplimiento de las normas corresponde a instituciones como la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), el Ministerio de Trabajo, la Dirección General de Migración (DGM), los ayuntamientos y demás organismos encargados de velar por la aplicación de las leyes.

En ese sentido, llamó a fortalecer la coordinación entre las instituciones responsables de fiscalizar el comercio para garantizar igualdad de condiciones entre todos los actores económicos.

«Todos tenemos la responsabilidad de contribuir a mejorar el desempeño de la economía y garantizar condiciones de competencia justa para el comercio dominicano», manifestó.

Al referirse específicamente al crecimiento del comercio haitiano en Santiago, Puig señaló que el problema no es la nacionalidad de los comerciantes, sino el cumplimiento de las normas que regulan la actividad comercial.

«Es la misma situación. Si un negocio es informal, afecta de igual manera, sin importar de dónde provenga su propietario. Hemos visto que muchos dueños de locales prefieren alquilar a quien les pague mejor, sin detenerse a verificar cómo operará ese negocio», sostuvo.

Un propietario de varios locales comerciales ubicados en la calle 16 de Agosto, quien solicitó mantener su identidad en reserva, confirmó que desde hace varios años ha alquilado la mayoría de sus inmuebles a ciudadanos haitianos debido a que estos ofrecen rentas superiores a las presentadas por comerciantes dominicanos.

El comerciante explicó que los inquilinos haitianos están dispuestos a pagar alquileres más elevados para asegurar espacios en una de las principales arterias comerciales del Centro Histórico.

Indicó que esa realidad ha ido modificando paulatinamente la composición comercial de la calle 16 de Agosto, donde cada vez es más común encontrar establecimientos administrados por ciudadanos haitianos dedicados a la venta de alimentos, ropa, calzados, artículos del hogar, productos importados y otros bienes de consumo diario.

A su juicio, el fenómeno responde principalmente a la dinámica del mercado inmobiliario comercial, donde los propietarios suelen privilegiar las ofertas económicamente más atractivas.

La necesidad de regulación

Representantes del sector empresarial consultados por el equipo de Panorama coinciden en que la actividad económica desarrollada por ciudadanos haitianos puede representar un aporte para la economía local, siempre que se realice dentro del marco legal establecido.

Asimismo, advierten sobre la necesidad de fortalecer los mecanismos de regulación para evitar distorsiones en el mercado y proteger la competencia entre quienes cumplen sus obligaciones.

José Octavio Reynoso, presidente de la Asociación de Comerciantes del Centro Histórico de Santiago (ASECENSA)
José Octavio Reynoso, presidente de la Asociación de Comerciantes del Centro Histórico de Santiago (ASECENSA)

El presidente de la Asociación de Comerciantes del Centro Histórico de Santiago (Asecensa), José Octavio Reynoso, sostuvo que la organización no mantiene una posición contraria hacia los comerciantes haitianos.

Indicó que muchos ciudadanos haitianos llegan a la República Dominicana para trabajar, consumir bienes o desarrollar actividades comerciales que dinamizan la economía local.

«Son un socio comercial importante en la isla», expresó el dirigente empresarial.

No obstante, entiende que deben impulsarse procesos de regularización migratoria que permitan a quienes trabajan legalmente desarrollar sus actividades dentro del marco establecido por las leyes dominicanas.

A juicio de Reynoso, el principal problema continúa siendo el crecimiento del comercio informal.

«El comercio informal está aumentando y eso afecta tanto a comerciantes dominicanos como extranjeros que sí cumplen con sus obligaciones», afirmó.

También señaló que el incremento de vendedores ambulantes constituye uno de los principales desafíos para el Centro Histórico debido a la competencia desigual que representa para quienes pagan impuestos, alquileres, servicios públicos y seguridad social.

Recordó que hace pocas semanas el Ayuntamiento de Santiago realizó operativos para retirar de las calles céntricas a vendedores ambulantes, en su mayoría haitianos, con el objetivo de recuperar los espacios públicos.

Operativos municipales

En ese contexto, el alcalde de Santiago de los Caballeros, Ulises Rodríguez, aseguró que su administración mantiene intervenciones permanentes para organizar el comercio informal en el Centro Histórico, con especial atención a vendedores haitianos que operan sin autorización.

Explicó que esas acciones buscan garantizar la movilidad de los ciudadanos, recuperar aceras y responder a las quejas de comerciantes formales.

«Nosotros estamos permanentemente en operativos de limpieza de los espacios públicos, sobre todo en el centro de la ciudad», destacó el ejecutivo municipal.

Rodríguez indicó que una parte importante del comercio informal es ejercido por ciudadanos haitianos en condición migratoria irregular, aunque enfatizó que las acciones municipales no responden a criterios de discriminación.

«Hay muchos comerciantes, sobre todo haitianos, sin ningún tipo de discriminación, que sin formalidad están haciendo actividades comerciales y eso de verdad que es bastante complicado. Hemos tenido que tomar medidas drásticas con ellos», manifestó.

La renovación urbana como apuesta

La transformación comercial del Centro Histórico ocurre mientras Santiago impulsa proyectos de revitalización urbana orientados a fortalecer el turismo, la inversión privada y la recuperación de espacios públicos.

Para líderes del sector empresarial, instituciones de desarrollo y comerciantes el desafío consiste en lograr un equilibrio entre la apertura económica, la atracción de inversiones, la integración de trabajadores y comerciantes extranjeros que cumplan la ley y la protección de quienes operan formalmente.

Más allá de las diferencias de criterio, existe consenso en el futuro económico del Centro Histórico, el cual dependerá de que las autoridades fortalezcan el ordenamiento urbano, hagan cumplir las normas para todos los actores y promuevan una competencia basada en igualdad de condiciones.

El director ejecutivo de la Asociación para el Desarrollo, Inc. (APEDI), Saúl Abreu, considera que la intervención de la calle Del Sol y otras obras de recuperación del Centro Histórico forman parte de una estrategia para transformar el perfil económico de la zona urbana.

Según explicó, la remodelación de esas arterias busca incentivar una reconversión del tipo de negocios, fortalecer la actividad cultural y atraer nuevamente las familias santiagueras, visitantes e inversionistas.

Abreu entiende que la presencia de comerciantes extranjeros aporta a la economía local, aunque señala que todos deben integrarse a un proceso de organización y regularización.

A su juicio, un Centro Histórico renovado, iluminado y seguro permitiría desarrollar comercios de mayor valor agregado y fortalecer el atractivo turístico de Santiago.

Diferentes visiones sobre el impacto económico

Las opiniones sobre el impacto económico de la migración y del comercio extranjero no son uniformes.

El expresidente de la Asociación de Empresas del Centro Histórico, Carlos Lora, considera que el comercio ambulante, haitianos en su mayoría, representa un reto para el orden urbano.

En ese sentido, entiende que las autoridades migratorias y municipales deben reforzar las acciones de control.

Al mismo tiempo, estableció una diferencia entre el comercio formal y el informal, al señalar que los establecimientos organizados que cumplen con el pago de impuestos y generan empleos contribuyen a la economía.

Las declaraciones de Lora reflejan una visión crítica sobre el crecimiento del comercio ambulante, aunque diversos sectores advierten que el fenómeno debe analizarse diferenciando entre quienes operan de manera formal y quienes desarrollan actividades informales, sin atribuir comportamientos a comunidades específicas.

Comerciantes extranjeros

Durante el proceso de entrevistas para este trabajo de Panorama, la mayoría de los comerciantes haitianos consultados prefirió no ofrecer declaraciones públicas sobre el crecimiento de sus negocios o las condiciones en que desarrollan sus actividades comerciales, por lo que no fue posible conocer de primera mano su posición sobre un fenómeno que continúa modificando el paisaje económico del Centro Histórico de Santiago.

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