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¿Pagarías mil euros por un preservativo?

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Panorama Internacional. Un preservativo fue comprado por la módica suma de 1.000 euros en una subasta hace seis meses en Harlem.

Se trata de un raro condón de 1830, el cual tiene un curioso y explícito grabado erótico con una monja y tres clérigos.

Modelo de OnlyFans Annie Knight / Fuente externa

Está siendo expuesto desde el 3 de junio en la Sala de Grabados del museo Rijksmuseum de Ámsterdam y forma parte de una muestra que incluye varias impresiones, dibujos y fotografías.

La exposición que incluye el anticonceptivo de casi 200 años de antigüedad y que probablemente fue elaborado a partir del apéndice de una oveja, permanecerá abierta hasta finales de noviembre.

Los investigadores del Museo Nacional de los Países Bajos creen que fue un “souvenir de lujo” que se comercializaba en un burdel de Francia, probablemente en París.

La imagen muestra a una monja sentada con las piernas abiertas frente a tres clérigos, señalando con el dedo a uno de ellos. Los hombres, de pie, tienen sus hábitos levantados para mostrar sus genitales erectos. La inscripción Voilà mon choix, que significa “Esta es mi elección”, convierte el grabado en una parodia tanto del celibato como del Juicio de Paris.

“La adquisición del condón nos ha permitido centrarnos en la sexualidad y la prostitución del siglo XIX, un tema poco representado en nuestra colección… Representa tanto los aspectos más positivos como los más negativos de la salud sexual, en una época en la que la búsqueda del placer sensual estaba plagada de temores a embarazos no deseados y enfermedades, especialmente la sífilis”, Explicaron expertos del museo mediante un comunicado.

Antes de que la invención del caucho vulcanizado en 1839 los hiciera más seguros y accesibles, los condones se fabricaban con lino, membranas animales o incluso caparazones de tortuga. Su eficacia era escasa tanto para prevenir embarazos como ante dolencias de transmisión sexual.

“En la década de 1830, cuando se fabricó este preservativo, su uso aún estaba mal visto, especialmente por la Iglesia. Se vendían principalmente en secreto en burdeles o barberías, aunque hay algunos informes de tiendas de lujo que ofrecían sastrería a medida”, declara Joyce Zelen, curadora del Rijksmuseum.

Los análisis con luz ultravioleta han llevado a los especialistas del museo de Ámsterdam a creer que el anticonceptivo de 20 centímetros de largo nunca llegó a usarse. Además, tampoco se ha podido aclarar a cuál de los tres clérigos señala la monja, lo que, según los expertos, permite “que cualquier hombre podría sentirse interpelado”.

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