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Panorama Político. Corría el año 1959. Rafael Leónidas Trujillo llevaba casi tres décadas asfixiando al país. El 14 de junio de ese año, la Gesta de Constanza, Maimón y Estero Hondo aterrizó con un contingente de exiliados antitrujillistas apoyados por el gobierno cubano. Militarmente, fue un fracaso absoluto; Trujillo los masacró de inmediato.
Sin embargo, el impacto psicológico y político en la juventud urbana e intelectual fue devastador. La brutalidad del régimen encendió una indignación clandestina. En enero de 1960, inspirados por el sacrificio de los expedicionarios, un grupo de jóvenes formó formalmente el Movimiento Revolucionario 14 de Junio (1J4), mutando el dolor en la red de resistencia interna más grande que jamás enfrentó el dictador.
Manolo Tavárez Justo. Si Minerva Mirabal fue el motor ideológico y el alma del movimiento, su esposo, Manuel Aurelio «Manolo» Tavárez Justo, fue el líder indiscutible, el estratega y la voz. Abogado de profesión, poseía un magnetismo y una oratoria excepcionales. Soportó la tortura en la infame cárcel de «La 40» y el asesinato de su esposa a manos del régimen, manteniéndose firme como el símbolo de la dignidad nacional post-Trujillo.
El discurso más icónico de Manolo ocurrió el 21 de diciembre de 1962 en la Plaza de la Concha, advirtiendo a la oligarquía y a los remanentes del trujillismo lo que pasaría si quebrantaban el orden democrático (anticipando el golpe de Estado a Juan Bosch de 1963).
«Oigan bien esto, señores de la reacción: si imposibilitan la lucha pacífica del pueblo, el 14 de Junio sabe muy bien dónde están las escarpadas montañas de Quisqueya, y a ellas iremos…», la pronunció Manuel Aurelio «Manolo» Tavárez Justo.
La dijo el 21 de diciembre de 1962 durante un multitudinario mitin en la Plaza de la Concha (Santo Domingo), en un momento de altísima tensión política en la República Dominicana.
Con esas palabras, Manolo advirtió de forma contundente a los sectores oligárquicos, militares y remanentes del trujillismo que, si cerraban las vías democráticas y pacíficas del pueblo —lo que lamentablemente ocurrió poco después con el golpe de Estado a Juan Bosch en 1963—, el Movimiento 14 de Junio no dudaría en recurrir a la lucha armada en las montañas. Cumplió su promesa al levantarse en armas en Las Manaclas, donde fue trágicamente fusilado en diciembre de 1963.
Cumplió su palabra. Tras el golpe a Bosch, Manolo lideró el levantamiento guerrillero en las montañas en noviembre de 1963. Fue fusilado en Las Manaclas tras entregarse bajo promesas de respeto a su vida que el Triunvirato golpista no cumplió.
En el pragmático ecosistema político actual, el legado del 1J4 se mantiene vigente como el estándar de una coherencia innegociable, donde las ideas no se cambiaban por cuotas de poder y la política se pagaba con la vida. El sacrificio de sus integrantes cimentó las bases de la transición democrática dominicana a través de un programa original que exigía reforma agraria, justicia social y soberanía, convirtiendo la memoria histórica de este movimiento en el antídoto directo y necesario frente a los discursos nostálgicos que hoy intentan blanquear la dictadura de Trujillo.