Panorama Internacionales._ El operativo policial más letal en la historia de Brasil, conocido como Operación Contención, dejó 121 muertos en los barrios del norte de Río de Janeiro, incluidos cuatro policías y dos adolescentes, además de 99 detenidos. Sin embargo, un informe reveló que ninguna de las 117 víctimas abatidas figuraba entre los principales sospechosos buscados por la Justicia, cuestionando la legitimidad del operativo.
La redada, ejecutada por 2.500 agentes, se realizó una semana antes de la cumbre climática COP30, lo que aumentó su impacto político. Mientras el gobernador de Río, Claudio Castro, la calificó de exitosa, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva la consideró “desastrosa”, reflejando la división entre quienes defienden acciones duras contra el crimen y quienes denuncian abusos policiales.
El informe policial indica que solo un líder intermedio del Comando Vermelho —la banda objetivo de la operación— fue capturado, mientras sus principales jefes siguen prófugos. Tras la intervención, los residentes denunciaron ejecuciones extrajudiciales y alteración de la escena del crimen, mientras las autoridades sostienen que parte de la violencia fue causada por los propios pandilleros.
Las familias de las víctimas y organizaciones de derechos humanos acusan a la policía de actuar con brutalidad y sin precisión, cobrando vidas inocentes. Testimonios como el de Samuel Peçanha, padre de un adolescente asesinado, denuncian que “la policía los detiene y los ejecuta porque aquí no hay ley”.
Aunque una encuesta de AtlasIntel señala que el 55% de los brasileños apoya la operación, persisten las dudas sobre su eficacia. El defensor público Pedro Carriello advirtió que la violencia estatal no resuelve el problema del narcotráfico: “Por un momento se desarticula un grupo, pero lo que queda son las pérdidas de las familias”.
Fuente: Infobae