El peor terremoto de los últimos años en Japón ha provocado la muerte de al menos cuatro personas, según la agencia Kyodo, y la evacuación de 100.000 personas que tendrán que pasar la noche en refugios especiales ante los avisos por tsunami en la costa oeste del país. El terremoto ha producido además decenas de heridos y el derribo de una gran cantidad de casas, donde varias personas se encuentran aún bajo los escombros.
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El sismo, de 7,6, que se ha producido a las 16 horas (hora local) ha contado con un epicentro en torno a los diez kilómetros de profundidad y ha sido el más intenso de una treintena de seísmos y réplicas que se han seguido produciendo durante el primer día del año, afectando principalmente a las inmediaciones de la costa de Ishikawa y la vecina prefectura de Niigata.

Tras los temblores, la Administración Meteorológica Nacional de Japón había informado en un primer momento de la posibilidad de tsunamis con olas que podían llegar hasta los cinco metros. Sin embargo, según han pasado las horas, la alarma se ha ido rebajando hasta ser solo un aviso, que continúa de cara a las próximas horas. A algunos puntos sí que han llegado finalmente olas fuertes, pero han sido así mucho menores de lo que inicialmente se preveía, aunque las autoridades han insistido a la población evacuada que no regrese a sus casas.
Además, han avisado de que el peligro no ha terminado. Según los especialistas de la agencia japonesa, las réplicas continuarán durante la próxima semana. Especialmente peligrosos serán los próximos dos o tres días, durante los cuales existe la posibilidad de que se repitan fuertes temblores de magnitud superior a 7. Los sismólogos japoneses piden a los residentes locales, en este sentido, que extremen la vigilancia.
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El seísmo ha provocado la muerte de cuatro personas en la ciudad de Shika que, según asegura la agencia Kyodo, han fallecido tras el derrumbe de un edificio. Asimismo hay decenas de heridos que se han visto afectados por el impacto de objetos desplazados durante el terremoto. La mayoría de ellos han sido atendidos en los hospitales de las prefecturas de Ishikawa, Niigata, Fukui, Toyama y Gifu. A su vez, numerosas carreteras se han agrietado por el corrimiento de tierras y permanecen cerradas al tráfico. También ha sido cancelado el transporte ferroviario y aéreo.
La ciudad de Wajima, en Ishikawa, ha sido la más afectada por el seísmo. Allí las autoridades locales han confirmado que una decena de edificios se han derrumbado, otros se han incendiado y se busca en ellos a seis personas que se encuentran desaparecidas bajo los escombros, para los que las autoridades han desarrollado un dispositivo especial de rescate. Hasta 36.000 viviendas de la municipalidad se han quedado también sin electricidad y 51.000 personas han tenido que ser desplazadas a albergues.
Fumio Kishida, el primer ministro de Japón, ha convocado enseguida un gabinete de crisis y desde primera hora comparecía ante los medios para reclamar a los residentes de zonas costeras la evacuación inmediata.
Los efectos del terremoto han traspasado fronteras. Rusia ha emitido también alerta de tsunami para la costa occidental de Sajalín. Idénticas alertas se han emitido en Corea del Sur y Corea del Norte.
Las autoridades niponas han asegurado que todas las centrales nucleares de la zona afectada por los temblores han sido revisadas. Aunque varias han sufrido desperfectos y vertidos de petróleo, se han descartado por el momento graves afecciones a la seguridad. El terremoto de 7,6 y los subsiguientes avisos por tsunamis han recordado al devastador terremoto y tsunami que azotaron el noreste de Japón el 11 de marzo de 2011 y causaron la muerte de 18.000 personas.
Fuente: CNN