Por: Víctor O. Gómez Casanova
Panorama Opinión._ La historia política dominicana nos enseña que cuando un partido político se divide, las facciones o los nuevos partidos, prefieren aliarse con sus adversarios, antes que reconciliarse entre ellos mismos.
Empecemos por el PRD. Después de su llegada al país en 1961, los dirigentes Ángel Miolán, Nicolás Silfa, Ramón Castillo, Antonio Martínez Francisco, Washington De Peña y José Brea Peña, entre otros, prefirieron salir del PRD, fundar otros partidos y ser funcionarios del gobierno de Balaguer antes que reconciliarse con Juan Bosch y el PRD.
Años después, en 1973, el propio Profesor Juan Bosch abandonó las filas del PRD y fundó el PLD, y 23 años más tarde, en 1996, prefirió aliarse con Balaguer y el PRSC para cerrarle el paso a su discípulo José Francisco Peña Gómez, para que no alcanzara la Presidencia de la República.
El PRD se dividió nuevamente en 2003 por el tema de la reelección presidencial de Hipólito Mejía y Hatuey De Camps fundó el Partido Revolucionario Social Demócrata (PRSD) y prefirió mandar a votar hasta por el diablo antes que por la reelección del entonces Presidente Mejía y años después prefirió ser candidato vice presidencial de Eduardo Estrella y la tercera vía, rechazando la reunificación con sus antiguos compañeros del PRD.
En el caso del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), luego de que Eduardo Estrella fuera escogido candidato presidencial en 2003, los ex vicepresidentes Jacinto Peynado y Carlos Morales Troncoso, junto a otros importantes dirigentes reformistas, apoyaron a Leonel Fernández y al PLD para las elecciones del 2004 y desde entonces, el grupo que se quedó en el Partido, encabezados por Amable Aristy Castro, Lila Alburquerque, Jhonny Jones, entre otros, prefirieron hacer la alianza rosada con el PRD, antes que ser subordinados de los que se fueron con el PLD.
Volviendo al PRD, en 2014 se produjo una nueva división y los líderes de la entonces denominada corriente del PRD mayoritario, formaron tienda aparte, fundaron el PRM y proclamaron a Luis Abinader como Candidato a la Presidencia en 2016, y Miguel Vargas y los dirigentes que quedaron junto a él en el PRD, prefirieron pactar con Danilo Medina y el PLD, antes que reconciliarse con sus ex compañeros.
El caso más reciente es el de Leonel Fernández. A raíz de su salida del PLD en 2019, prefirió pactar una alianza municipal y congresual con Luis Abinader y el PRM para las elecciones del 2020, y cantando “se van“, sepultaron las aspiraciones de Gonzalo Castillo y sacaron al PLD del gobierno.
No hay que ser adivino para saber que en el 2024 la denominada alianza Rescate RD no cumplió su objetivo y saber que para el 2028 la situación no será diferente. Mis buenos amigos José Frank Peña Guaba y Miguel Vargas Maldonado llevan años de esfuerzos inútiles consumiéndose en reuniones y encuentros de diálogo, tratando de poner de acuerdo a los dos principales líderes del otrora PLD, los ex presidentes Fernández y Medina.
Pero ahora la cosa se ha puesto peor, por tres razones:
1.- Sectores económicos y políticos cercanos al Gobierno y a las aspiraciones de un aspirante presidencial del PRM, están alimentando las figuras de Omar Fernández en la FP y de Gonzalo Castillo en el PLD, para que con el aumento de la popularidad del primero, se cuestione la base de apoyo de su padre y se venda como una opción alternativa al ex presidente y al segundo, para que sea candidato del PLD y en una segunda vuelta, apoye al PRM y nunca a la Fuerza del Pueblo.
2.- Francisco Javier Garcia, a lo interno del PLD, se siente burlado y su estructura amenazada, porque después de él haber armado su equipo político, sobre la base de un enorme sacrificio personal, en los momentos de mayores dificultades y debilidades del PLD, ahora viene Gonzalo con el impulso de sectores pro PRM, a querer sentarse en la mesa que él y su equipo ayudaron a armar.
3.- La respuesta que la Junta Central Electoral (JCE) le ofreció hace unos días al pre candidato presidencial Francisco Domínguez Brito, sobre lo improcedente y carente de respaldo legal de la consulta que el PLD pretendía realizar en Octubre de este mismo año 2026, para escoger de entre sus aspirantes, una persona que sería proclamada más adelante como candidato presidencial para el 2028.
No cabe dudas que esa decisión de la JCE, sumada a una anterior sentencia del Tribunal Superior Electoral (TSE) que va en esa misma línea, más que un balde de agua fría, le echa un jabón al sancocho del PLD, dentro de su propia paila morada. Y tomando en cuenta que tanto en política como en la religión y también en diferentes aspectos de la vida, la salvación es individual, entonces habría que preguntarse: ¿Soportará Francisco Javier García la extensión del plazo para posponer el proceso de consulta, sabiendo que esa decisión solamente lo perjudica a él y favorece a Gonzalo?
Lo que decida Francisco Javier en los próximos días y semanas, podrá ayudar a definir la suerte del panorama político electoral de cara al 2028, que se ve muy oscuro todavía, pero que tal como lo hizo Diógenes de Sinope y su linterna en Atenas, el ex Ministro de Turismo podría echarle un jabón al sancocho de ellos, más grande que el que ellos le acaban de echar al de él.