Economía

El Consejo Monetario Centroamericano advierte sobre tensiones inflacionarias en la región y RD

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Panorama Economía. El informe sobre amenazas inflacionarias del Consejo Monetario Centroamericano, publicado el 1 de junio, analiza la inflación en CAPARD tras la pandemia y detalla los riesgos que enfrentan las economías de Centroamérica y República Dominicana, con foco en factores externos, presiones internas y límites de la política monetaria.

Entre las vulnerabilidades externas figuran cambios regulatorios en economías desarrolladas, conflictos geopolíticos, relocalización industrial, escasez de recursos y eventos climáticos extremos. Según el informe, estos factores presionan los precios internacionales de materias primas y, a través de las importaciones, elevan los precios al consumidor en los mercados domésticos.

Superintendencia de Bancos (Foto fuente externa).

A eso se suma la volatilidad en los mercados energéticos y alimentarios, que refuerza la dinámica global de precios.

Presiones internas y estabilidad de precios

El documento también identifica factores internos: aumentos en la demanda agregada por encima de la oferta, impulsados por mayores consumos e inversiones del sector privado y público. Estas presiones pueden elevar de forma temporal los precios al consumidor y complicar el objetivo de mantener inflaciones bajas y estables.

El informe señala que existe consenso entre economistas sobre la necesidad de sostener una inflación baja y estable. Añade que la volatilidad inflacionaria se asocia con menores tasas de crecimiento económico.

En el caso de la República Dominicana, el informe marca una sensibilidad particular, como ocurrió durante la crisis financiera local de 2003-2004, cuando la inflación superó el 20%.

Evolución histórica y rubros más sensibles

Durante los años noventa, la región registró tasas de inflación cercanas a 12% y alta volatilidad, en gran medida por desequilibrios fiscales. Más tarde, las recomendaciones y acuerdos con organismos internacionales contribuyeron a reducir la inflación en la década de 2000.

El informe indica que la crisis financiera global de 2008-2009 y la pandemia de COVID-19 en 2020 generaron nuevos picos inflacionarios.

Dentro del índice de precios al consumidor, los rubros de Alimentos y Bebidas no Alcohólicas y Transporte fueron los principales impulsores de la inflación en CAPARD en los últimos años.

La participación de los alimentos en la canasta básica, de 27,41% del IPC en promedio, implica que cualquier variación afecta de forma directa a los hogares, en especial a los más vulnerables.

El informe atribuye las fluctuaciones recientes tanto a factores externos, como precios internacionales e interrupciones de cadenas de suministro, como a dinámicas internas vinculadas con estructura de costos, productividad y política fiscal.

Efectos de los shocks internacionales

El análisis econométrico del informe indica que los aumentos en los precios internacionales de los alimentos generan respuestas inmediatas, aunque moderadas, en la inflación trimestral de la región, sobre todo en El Salvador y Guatemala.

En petróleo y combustibles, el impacto es mayor en Costa Rica y Panamá, donde los efectos se extienden hasta cinco trimestres después del shock inicial.

Lecciones de la pospandemia y regímenes monetarios

Entre 2020 y 2024, CAPARD registró un aumento generalizado de la inflación, con un promedio anual de 4,5%. El período tuvo tres fases: expansión monetaria en 2020 para mitigar la pandemia, restricción en 2021-2022 ante los shocks globales y normalización en 2023-2024 a medida que la inflación volvió a valores objetivo.

Los bancos centrales de la región aplicaron instrumentos convencionales y no convencionales para enfrentar las presiones inflacionarias. El informe aclara que la efectividad de la política monetaria estuvo condicionada por el marco institucional y operativo de cada país, la independencia de los bancos centrales y la profundidad de los mercados financieros.

También advierte que las limitaciones en la transmisión y el anclaje de expectativas dificultaron un control total de la inflación, especialmente en ciclos de shocks persistentes.

En la región conviven tres esquemas de política monetaria. Las metas explícitas de inflación, en Costa Rica, República Dominicana y Guatemala, usan la tasa de política monetaria como instrumento central para guiar expectativas y precios.

El esquema de agregados monetarios, en Honduras y Nicaragua, fija metas intermedias de crecimiento de la base monetaria u oferta de dinero y regula la liquidez mediante operaciones de mercado abierto y el tipo de cambio como ancla. En las economías dolarizadas, como El Salvador y Panamá, la estabilidad depende de la disciplina fiscal, la regulación financiera y la apertura externa.

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