Panorama Actual. Cada 15 de septiembre, desde 2008, el mundo celebra el Día Internacional de la Democracia, una jornada impulsada por la Asamblea General de la ONU para promover la reflexión sobre este sistema como un proceso continuo y un objetivo por alcanzar.
Este año, el enfoque está puesto en la inteligencia artificial (IA) y su potencial para mejorar la gobernanza democrática. Este cobra especial relevancia en un contexto global donde los derechos y libertades de los ciudadanos enfrentan nuevas amenazas.
En América Latina y el Caribe, aunque muchos gobiernos han llegado al poder mediante elecciones, la práctica de la democracia no siempre se ha mantenido intacta.
En varios países de la región, se observan preocupantes recortes de libertades, persecución a opositores políticos y represión de manifestantes. Además, retrocesos en derechos fundamentales, lo que contradice los principios democráticos básicos.
Estos gobiernos, que una vez asumieron el poder a través de las urnas, ahora los critican por socavar los derechos humanos y restringir las voces disidentes.
La celebración de este año subraya que la democracia no se limita solo al acto de votar. La verdadera esencia democrática implica la creación de mecanismos que aseguren la participación activa de todas las personas en la vida social y política. Así como la protección del ejercicio pleno de sus derechos y libertades.
En este sentido, la IA se presenta como una herramienta clave para optimizar la gobernanza, facilitando una mayor transparencia, inclusión y eficiencia.
A medida que la IA avanza, también surgen interrogantes sobre su uso ético y su capacidad para reforzar o debilitar la democracia.
La ONU destaca la necesidad de marcos regulatorios sólidos para evitar que estas tecnologías sean utilizadas de manera que perpetúen desigualdades o favorezcan a gobiernos autoritarios.