Panorama Opinión. La involución cultural está a la orden del día. Tenemos que someternos a parámetros extraños y desconocidos, sin que ningún organismo estatal ponga freno a esta situación.
Emisoras dedicadas a promover la aculturación y la involución, desde la radio cotidiana hasta sitios de YouTube; “influencers”, personas que hacen más mal que bien a la sociedad, prohijando una cultura de submundo, a fin de lucrarse de los cerebros gastados y enajenados de una juventud en ciernes.
Me pregunto, ¿para qué existe un Ministerio de Cultura que no promueve los valores patrios? Muchos se preguntarán el porqué del título de esta columna.
La respuesta es sencilla, mientras en naciones distintas y disímiles en cuanto a creencias, culturas diferentes, se da prioridad a estos símbolos, en nuestro país esto ha caído en la vulgaridad pura y simple, sin que ninguna entidad estatal se ocupe del asunto.
Se prefiere la distorsión denominada “género urbano” a la promoción de los valores reales que coadyuvan al desarrollo de los valores, mientras, muchos cobran y se lucran, en tanto se carece de políticas efectivas para elevar el nivel cultural de esta población que emerge.
El irrespeto se ha convertido en la norma. En las escuelas el Himno Nacional se baila, y cuando de entonar las letras… ¡Ayyyyy! La vergüenza no tiene nombre. El Ministerio de Educación hace poco o nada para revertirlo.
Mucha culpa también hay que achacarla al gremio de profesores, abanderados en la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), que se la pasan de huelga en huelga y exigiendo salarios más altos, mientras la educación se va a la misma m…prefiero el término a la misma porra.
Estamos sumidos en un vertedero infra y sub cultural, sin que ningún organismo salga al rescate de nuestros valores y símbolos ancestrales. Desde el épico 1792, cuando los franceses provenientes del puerto de Marsella, llegaron a París, entonando la icónica Marsellesa de Rouget D’lisle, hasta 1883, cuando Emilio Prud’Home y José Reyes compusieran las notas de nuestro glorioso himno nacional, es mucha el agua que ha corrido y llovido.
Los tiempos cambian, cierto, pero el respeto y el rescate de nuestros valores personales, sociales, históricos y culturales no deben perderse. ¿Hacia donde nos encaminamos? ¿Por cuáles precipicios nos estamos aventurando? Si hablamos de reformas estructurales, es el momento en que el repitente gobernante Luis Abinader, tome las riendas en este aspecto.
No es solamente reforma fiscal, constitucional, es la verdadera reforma hacia una sociedad que necesita aprender, desde la A hasta la Z, los significados socioculturales que nos acompañan desde siempre.
De lograrse esto, brindo, honestamente, por un verdadero y reformador cambio en las políticas estatales en este sentido. ¡¡¡Salud!!!