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Cirugía segura: una responsabilidad que se construye entre ambos

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Por: Nelson Garcia Méndez

Panorama Opinión. En los últimos años, el auge de la cirugía plástica ha crecido de manera significativa, lo que hace necesario reflexionar sobre un aspecto fundamental: la seguridad del paciente. Desde el siglo V a. C., con el juramento hipocrático atribuido a Hipócrates, la medicina ha estado guiada por un principio esencial: “Primum non nocere”, es decir, primero no hacer daño.

Este principio sigue siendo hoy más vigente que nunca. En la cirugía plástica, no se trata únicamente de mejorar la apariencia física, sino de garantizar que cada procedimiento sea seguro y adecuado para el paciente. Esto implica una evaluación médica rigurosa, una correcta selección del procedimiento y una preparación prequirúrgica completa.

Sin embargo, la responsabilidad no recae únicamente en el médico. El paciente también juega un papel clave. Informarse adecuadamente, verificar que el especialista esté acreditado —por ejemplo, a través de la SODOCIPRE— y asegurarse de que el centro médico cumpla con las condiciones necesarias, son pasos fundamentales antes de someterse a una cirugía.

Además, la honestidad durante la consulta médica es esencial. Ocultar información puede poner en riesgo la salud y afectar los resultados del procedimiento. De igual manera, el cumplimiento de las indicaciones médicas, tanto antes como después de la cirugía, es determinante para una recuperación exitosa.

En definitiva, la seguridad en la cirugía plástica no es una responsabilidad individual, sino un compromiso compartido. Solo a través de una relación basada en la confianza, la comunicación y la responsabilidad mutua entre médico y paciente, se pueden reducir riesgos y garantizar resultados satisfactorios.

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