Los reyes Carlos y Camila de Reino Unido han participado en una recepción cargada de tradición en la Mansion House de la City de Londres cuando han acudido a la presentación de la Espada de Perla, una costumbre que realizan los monarcas británicos en el año de su coronación desde el siglo XVII. Para este acto, la Reina se ha puesto una de las joyas preferidas de Isabel II para rendir homenaje a la recordada soberana.
Camila ha usado por primera vez la tiara de las damas de Gran Bretaña e Irlanda, la que durante mucho tiempo se consideró que la favorita de Isabel. Es una pieza histórica que Jorge V, abuelo de la reina Isabel II, regaló a su esposa María de Teck en 1893 con motivo de su boda. Tanto es el cariño que sentía por esta diadema que cariñosamente la llamaba ‘la tiara de la abuela’.

Para dar aún más empaque a la pieza, Camila de Reino Unido ha elegido un vestido negro con bordados plateados de uno de sus diseñadores de cabecera, Bruce Oldfield, quien fue el responsable de confeccionar su vestido blanco, cargado de simbolismo, de la coronación. Además llevó un collar y pendientes de diamantes que pertenecieron a su suegra.
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Isabel II eligió esta soberbia pieza durante una de sus primeras apariciones públicas después del funeral de su padre Jorge VI poco después de que ascendiera al trono y toma su nombre oficial del comité de mujeres que recaudaron dinero para que pudiera realizarse. Está elaborada con diamantes engastados en plata y oro. En un inicio estaba rematada por 14 perlas que fueron sustituidas por los 13 brillantes actuales.
Antes que el rey Carlos, su madre también participó en esta ceremonia de la espada, cuya vaina está cuajada de 2.500 perlas. La primera vez fue en 1953 y después en 1977 y 2002, con motivo de sus Jubileos de Plata y de Oro. El monarca pronunció un conmovedor discurso en el que dijo que hay cosas que “nos unen” y dijo que cree que el país se encuentra en un momento decisivo, sobre todo cuando el instinto natural de su gente es unirse y cooperar corre el riesgo de ser ahogada por “los gritos de la esfera digital donde el debate civilizado con demasiada frecuencia da paso al rencor y la acritud”.
Fuente: Revista Hola!