Panorama Internacional. El pasado 18 de enero, España quedó conmocionada por uno de los peores accidentes ferroviarios de su historia reciente, tras la colisión de un tren Iryo y otro Alvia en el municipio cordobés de Adamuz. El siniestro dejó un saldo de 46 personas fallecidas y más de un centenar de heridos, entre los cerca de 500 pasajeros que viajaban en ambos convoyes. Entre ellos se encontraba la familia de Ana García Aranda, de 29 años, junto a su hermana Raquel -embarazada-, su cuñado Iván y su perro Boro.
La familia viajaba en el séptimo vagón del tren italiano, que no fue el más afectado por el impacto. Aun así, Raquel perdió el conocimiento al intentar proteger al animal y fue trasladada de urgencia al Hospital Reina Sofía de Córdoba, donde permanece ingresada en la UCI. Iván resultó ileso y Ana sufrió heridas graves en una pierna y en el rostro. En medio del caos posterior al choque, Boro salió corriendo y se perdió en la sierra cercana.
Boro es un perro mestizo, de tamaño mediano y pelo negro, adoptado en una protectora de Málaga. De carácter huidizo y con antecedentes de maltrato, el animal desapareció en una zona boscosa de difícil acceso. Dos días después del accidente, Ana pidió ayuda públicamente para encontrarlo, asegurando que, si no podía acompañar a su hermana, al menos quería recuperar a su perro. El llamado se viralizó rápidamente y decenas de voluntarios comenzaron a colaborar en la búsqueda.
Ante la magnitud del operativo, se sumaron organizaciones animalistas y efectivos especializados, y la Agencia de Emergencias de Andalucía activó el Plan INFOCA, incorporando a bomberos forestales a la coordinación. Durante varios días se produjeron avistamientos y rastreos en la sierra de Adamuz, una zona abrupta y extensa. Las intensas lluvias y el carácter esquivo del animal dificultaron las tareas, lo que obligó a modificar la estrategia e incluir a la propia familia en la búsqueda para aprovechar el rastro de su olor.
Finalmente, el jueves 22 de enero por la mañana, Boro apareció y se acercó al grupo al reconocer a Ana y a su cuñado. El perro había sobrevivido cuatro días solo en la sierra y fue rescatado en buen estado. Días después, familiares, bomberos y voluntarios compartieron un encuentro para celebrar el final feliz del operativo. Mientras continúan las investigaciones para esclarecer las causas del accidente ferroviario, Raquel sigue hospitalizada y Boro ya descansa junto a su familia.