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Acceso vial en el lecho del río Yubazo enfrenta a tres entidades del Estado

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Panorama Nacional. La construcción de un acceso vial en el cauce seco del río Yubazo ha desatado un conflicto institucional que enfrenta a dos alcaldías y a una entidad estatal, en medio de denuncias por tala de árboles, posible alteración del curso natural del afluente y el riesgo de afectación al suministro de agua en varias comunidades.

La obra, concebida como una vía alterna para evitar que los camiones que transportarían sedimentos desde la presa de Valdesia atraviesen las estrechas calles del municipio de Cambita, ha escalado hacia una controversia ambiental y territorial.

El alcalde del Distrito de Cambita El Pueblecito dispuso la paralización de los trabajos y sometió el caso ante los tribunales, alegando presuntos daños ambientales y violación de competencias territoriales, al asegurar que no otorgó permisos para la ejecución de la obra en su demarcación.

En contraste, el alcalde del Municipio de Cambita Garabitos respalda la construcción del acceso vial, al considerar que representa la alternativa más viable frente al impacto que generaría el tránsito de cientos de camiones diarios por el casco urbano.

Desde la administración de la Empresa de Generación Hidroeléctrica Dominicana (EGEHID), sostienen que la vía es necesaria para garantizar la operatividad del proyecto de extracción de sedimentos del embalse de Valdesia.

Ante la controversia, el programa Toda la Verdad, conducido por la periodista Odalis Castillo y transmitido por VTV Canal 32 de Medios Panorama, realizó un levantamiento en la zona, donde entrevistó a comunitarios y autoridades vinculadas al caso.

Preocupación comunitaria

Juan Lorenzo, residente de Cambita El Pueblecito, advirtió que cualquier desvío del cauce podría comprometer el acceso al agua en la comunidad.

“Tenemos siete pozos aquí en el distrito municipal. No tenemos acueducto. Esos pozos alimentan las tuberías del distrito y de ahí suplimos nuestras necesidades de agua. No es agua potable, porque requiere tratamiento, pero es la que tenemos gracias a los bosques y al río. Si nos quitan esa fuente, si destruyen el río Yubazo y los árboles, se llevan la vida de esta comunidad”.

En la misma línea, Francisco Cano, presidente de la junta de vecinos de Cambita El Pueblecito, denunció que EGEHID sostuvo reuniones con otros sectores, pero excluyó tanto al ayuntamiento distrital como a la organización comunitaria. A su juicio, la falta de consulta constituye una vulneración a la institucionalidad local.

Posición del alcalde distrital

El alcalde de Cambita El Pueblecito, Javier Garabito, aseguró que la situación se arrastra desde hace más de dos meses. Explicó que una compañía contratada por EGEHID ingresó al territorio sin los permisos correspondientes y construyó una vía de más de seis kilómetros dentro del cauce del río.

La Alcaldía distrital ha impedido la continuación de los trabajos e inició un proceso legal contra EGEHID, en busca de detener la obra hasta que se esclarezcan las competencias y los posibles impactos ambientales.

EGEHID establece que Santo Domingo se puede quedar sin agua

El administrador de EGEHID, ingeniero Rafael Salazar, enmarcó la intervención dentro de un proyecto de mayor alcance: la limpieza de la cola del embalse de Valdesia, en la provincia San Cristóbal. Indicó que más de 55 millones de metros cúbicos de sedimentos deben ser removidos para preservar la capacidad de almacenamiento del embalse y garantizar el abastecimiento de agua potable, el riego agrícola y la generación de energía eléctrica.

Advirtió que, cuando los embalses alcanzan niveles críticos de sedimentación, pierden funcionalidad. Recordó que la presa de Valdesia abastece a San Cristóbal, Baní y el Gran Santo Domingo, por lo que —según afirmó— de no ejecutarse el proyecto podría comprometerse el suministro de agua para estas demarcaciones, así como la producción agrícola regional.

Salazar reconoció que el Ayuntamiento de Cambita El Pueblecito no recibió una invitación formal a la vista pública donde se presentó el proyecto. Explicó que el encuentro se realizó en el Ayuntamiento del Municipio de Cambita, con la participación del Ministerio de Medio Ambiente y el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI). Aunque sostuvo que la convocatoria fue abierta, admitió que debió notificarse directamente a las autoridades distritales.

En declaraciones ofrecidas a Toda la Verdad, el funcionario señaló:

“Cuando fui e hice la visita al lugar para ver con mis propios ojos el tema, vi que hay cosas que mejorar. Por eso pedimos una reunión con el Ministerio de Medio Ambiente y el ministerio la concedió para discutir el tema. Se están buscando más alternativas, a través del propio ministerio, para establecer la más viable, tratando siempre de evitar que los camiones pasen por el centro de Cambita y de El Pueblecito”.

Un conflicto que trasciende lo local

El caso evidencia un proyecto de interés nacional autorizado a nivel central, una comunidad que alega no haber sido consultada y autoridades locales enfrentadas por competencias y territorio.

La legalidad puede estar respaldada en permisos administrativos; sin embargo, la legitimidad se construye en el territorio, donde las decisiones impactan de forma directa la vida cotidiana de las comunidades.

La presa de Valdesia no puede perder su capacidad operativa. El Gran Santo Domingo, San Cristóbal y Baní dependen de su almacenamiento. La producción agrícola regional requiere garantías hídricas. Pero tampoco puede ignorarse que en Cambita El Pueblecito siete pozos, alimentados por la dinámica del río Yubazo y su entorno boscoso, constituyen la única fuente de agua para cientos de familias.

El conflicto del Yubazo no es únicamente ambiental. Es institucional, territorial y preventivo. Advierte sobre el delicado equilibrio entre seguridad hídrica nacional y sostenibilidad local.

En un contexto de creciente presión sobre los recursos hídricos, resulta contradictorio que, mientras se reconoce la urgencia de preservar los embalses, se consoliden intervenciones dentro del cauce de un afluente cuya cuenca requiere reforestación y restauración integral.

Garantizar el agua para el país es una prioridad incuestionable. Pero en nombre de esa seguridad no puede debilitarse el propio río Yubazo que alimenta esa garantía ni comprometer a la comunidad que depende directamente de él.

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