Actualidad Reportaje

Un peligro en el carrito: Panorama detecta decenas de productos sin registro sanitario de venta en supermercados

La Digemaps advierte que no existe base legal para la venta de productos con la etiqueta “registro en proceso”. Tampoco hay una entidad facultada para autorizar que esos artículos lleguen a las góndolas mientras su aprobación no ha sido emitida.

COMPARTIR

En los estantes de cadenas de supermercados de la República Dominicana, cientos de productos destinados al consumo humano se exhiben con una etiqueta que a simple vista parece tranquilizadora: “registro sanitario en proceso”.

Sin embargo, detrás de esa frase se esconde una práctica que, según la propia autoridad reguladora, no está permitida por la normativa vigente y representa un potencial riesgo para la salud de los consumidores.

Un levantamiento realizado para este reportaje identificó decenas de marcas y una estimación de alrededor de 43 productos, entre alimentos, bebidas, cosméticos y productos de higiene personal, que se comercializan bajo esa condición en supermercados de gran afluencia.

En respuesta a este escenario, la Dirección General de Medicamentos, Alimentos y Productos Sanitarios (Digemaps) sostiene que mantiene un alto volumen de autorizaciones y renovaciones de registros sanitarios. Solo en 2025, la institución informó que emitió 11,649 nuevas licencias de registro sanitario y renovó 6,854 licencias, cifras que, según el propio órgano regulador, reflejan su capacidad operativa en materia de regulación, vigilancia y control sanitario.

De acuerdo con los datos oficiales, las nuevas licencias emitidas se distribuyen en 5,332 registros para alimentos y bebidas, 3,372 para cosméticos, 1,214 para medicamentos y 371 para productos sanitarios. En cuanto a las renovaciones, 5,356 correspondieron a medicamentos, 836 a alimentos y bebidas, 378 a cosméticos y 284 a productos sanitarios.

Las autoridades sanitarias señalan que estos procesos forman parte de la vigilancia previa y posterior a la comercialización de productos de consumo humano, orientada a garantizar su calidad, seguridad y eficacia antes y después de su ingreso al mercado.

El registro sanitario es la autorización oficial que emite la Dirección General de Medicamentos, Alimentos y Productos Sanitarios (Digemaps) para certificar que un producto cumple con los estándares de calidad, seguridad e inocuidad exigidos por la ley dominicana antes de llegar al consumidor.

Desde el ámbito hospitalario, la importancia de este requisito no se discute. El doctor Roselín Valdez, director del Hospital Traumatológico doctor Darío Contreras, lo define como un elemento “primordial” para garantizar la atención segura de los pacientes.

“Eso es en base a la calidad del medicamento y que tenga todo su protocolo para nosotros poder garantizar que la medicina que se pueda utilizar en cualquier paciente sea la indicada, que sea todo lo correcto y que sea por la ley”, explicó el especialista.

Valdez señaló que en los centros de salud existe incluso un comité de farmacia que evalúa cada medicamento que se incorpora, revisando su registro, procedencia y avales de calidad, como una forma de proteger al paciente. “Imagínese lo delicado que sería usar un producto sin esas garantías”, advirtió.

De acuerdo con las respuestas oficiales suministradas por la Digemaps para este trabajo, la legislación dominicana es clara: ningún producto regulado puede ser comercializado sin contar previamente con un número de registro sanitario válido.

La institución subraya que no existe base legal para la venta de productos con la etiqueta “registro en proceso”. Tampoco hay una entidad facultada para autorizar que esos artículos lleguen a las góndolas mientras su aprobación no ha sido emitida.

“Conforme a las normativas legales vigentes no es posible la comercialización de productos regulados sin la previa autorización de registro sanitario”, precisó la Digemaps.

Esto significa que el concepto de un “plazo” durante el cual un producto pueda venderse mientras se evalúa su solicitud no está contemplado en la normativa. En términos legales, un producto sin registro simplemente no debería estar en el mercado.

Cabe destacar que, en el cuestionario oficial remitido a la Digemaps, la pregunta se formula de manera expresa sobre la comercialización de productos bajo la etiqueta “registro sanitario en proceso”, una denominación que aparece de forma literal en numerosos envases observados en supermercados. La respuesta institucional es categórica: esa figura no existe en el marco legal vigente y no habilita, bajo ninguna circunstancia, la venta al público.

La Digemaps tiene la responsabilidad de supervisar y fiscalizar tanto establecimientos farmacéuticos como comercios generales, incluidos los supermercados, para verificar que los productos ofrecidos al público cumplan con la Ley General de Salud 42-01 y los decretos que regulan medicamentos y productos sanitarios.

Las inspecciones incluyen revisiones documentales y verificación física en góndolas y estantes. Cuando se detectan productos sin registro o sin autorización sanitaria válida, la institución está facultada para ordenar su retiro inmediato del mercado y decomiso.

SNS

Pese a este marco regulatorio, en la práctica los productos con la etiqueta “registro en proceso” permanecen disponibles al consumidor, muchas veces sin advertencias visibles sobre los riesgos potenciales ni información clara sobre su estatus legal.

El hallazgo de alrededor de 43 productos con esta condición no responde a un hecho aislado, sino a una práctica aparentemente normalizada dentro del comercio minorista. La variedad es amplia: desde alimentos importados hasta cosméticos y artículos de higiene personal, muchos de ellos de marcas poco conocidas o líneas propias de supermercados.

Según la Digemaps, incluso las marcas propias o productos de línea blanca están obligados a cumplir exactamente con el mismo proceso de registro que cualquier otro artículo. No existen excepciones por volumen, origen o tipo de establecimiento.

“Todo producto que se desee comercializar en la República Dominicana debe cumplir con lo estipulado en la ley”, enfatiza la entidad.

Una de las grandes interrogantes es qué ocurre cuando un producto que ya se vende bajo la etiqueta “en proceso” no logra finalmente la aprobación sanitaria. La respuesta oficial es tajante: debe ser retirado del mercado.

Sin embargo, para ese momento el producto pudo haber sido consumido durante meses por miles de personas, sin que exista un mecanismo claro para informar a los compradores o rastrear posibles efectos adversos.

El riesgo no es solo teórico. El registro sanitario exige la presentación de documentación de calidad e inocuidad, así como análisis de muestras en el laboratorio oficial de evaluación de productos de consumo humano. Sin este proceso concluido, no hay garantía de que el producto sea seguro.

Si un artículo sin registro causa daño a la salud del consumidor, la Digemaps indica que la responsabilidad recae sobre el titular, importador, fabricante, distribuidor y/o comercializador, por haber introducido y vendido un producto sin autorización previa.

Desde el punto de vista médico, esta falta de control es especialmente preocupante. “Nosotros tratamos con pacientes vulnerables, niños, personas con enfermedades crónicas. Usar productos sin registro es jugar con su salud”, insistió el doctor Valdez.

La normativa vigente contempla como sanción principal el decomiso de las mercancías. No obstante, la Digemaps reconoce que hasta la fecha ninguna gran cadena de supermercados ha sido sancionada por la comercialización de productos sin registro sanitario.

Esta realidad abre un debate sobre la efectividad del sistema de fiscalización y la necesidad de fortalecer los mecanismos de control, especialmente frente a un mercado cada vez más diverso y globalizado.

Mientras persisten las debilidades en la supervisión, el consumidor se convierte en una pieza clave. Puede elegir no comprar productos con la etiqueta registro sanitario en proceso. Además, la Digemaps dispone de una plataforma digital donde cualquier ciudadano puede verificar si un producto tiene registro sanitario válido, introduciendo el nombre o número correspondiente.

Sin embargo, especialistas advierten que la mayoría de los compradores desconocen esta herramienta o no tiene el hábito de verificar antes de adquirir un producto, confiando en que lo que está en un supermercado cumple automáticamente con la ley.

La presencia de más de 40 productos con “registro sanitario en proceso” en cadenas de supermercados constituye una señal de alerta sobre una práctica que contradice la normativa, debilita la protección al consumidor y traslada el riesgo al eslabón más vulnerable: la población. Como concluye el doctor Roselín Valdez, la salud no admite atajos. “Todo lo que se use en un paciente o consuma una persona debe cumplir con los protocolos. Eso no es negociable”.

© 2026 Panorama
To top