Panorama Internacional. A un año del fallecimiento del papa Francisco, Jorge Mario Bergoglio, ocurrido el 21 de abril de 2025, la Iglesia católica conmemora este primer aniversario bajo el liderazgo de su sucesor, el papa León XIV, en medio de un proceso de continuidad y transformación.
Francisco, el primer pontífice jesuita y latinoamericano, dejó una estructura eclesial marcada por la apertura tras 12 años de pontificado, con reformas que aún moldean el rumbo del Vaticano.
Un adiós sencillo y simbólico
El funeral del papa Francisco, celebrado el 26 de abril de 2025 en la Plaza de San Pedro, rompió con siglos de tradición al seguir un rito simplificado aprobado por el propio pontífice.
Fiel a su estilo austero, fue sepultado en la Basílica de Santa María la Mayor, en lugar de las grutas vaticanas donde reposan la mayoría de sus predecesores. La ceremonia estuvo marcada por un féretro de madera sencilla colocado directamente sobre el suelo, así como por la presencia de delegaciones sociales, refugiados y líderes de distintas religiones, reflejando el enfoque inclusivo que caracterizó su papado.
El legado de una “Iglesia en salida”
El pontificado de Francisco dejó como eje central la atención a las periferias y a los sectores más vulnerables. Su visión sigue influyendo en el debate eclesial a través de pilares clave:
Reformas estructurales
Durante su pontificado, Francisco impulsó cambios significativos que ahora deben ser consolidados. Entre ellos destacan la reforma de la Curia mediante la constitución Praedicate Evangelium, orientada a una Iglesia más misionera, así como medidas para fortalecer la transparencia financiera de la Santa Sede.
También promovió políticas más firmes contra los abusos dentro de la Iglesia, insistiendo en la rendición de cuentas y la protección de las víctimas.
La Iglesia bajo León XIV
Desde su elección en mayo de 2025, el papa León XIV ha asumido el reto de dar continuidad al proceso de sinodalidad impulsado por su antecesor, que busca una mayor participación de los fieles en la toma de decisiones.
A diferencia de Francisco, quien optó por residir en la Casa Santa Marta, León XIV ha marcado un giro simbólico al trasladarse en marzo de 2026 a los apartamentos pontificios del Palacio Apostólico, en un intento por equilibrar la herencia reformista con las tradiciones institucionales.
A un año de su partida, la figura de Francisco sigue siendo referencia obligada dentro y fuera de la Iglesia, como un pontífice que apostó por la humildad, el diálogo y una mayor cercanía con los fieles.