Durante la sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA), solicitada por la República Dominicana, se desató una intensa discusión sobre el conflicto binacional relacionado con la construcción de un canal sobre el río Masacre o Dajabón. La tensión se hizo evidente cuando el canciller dominicano, Roberto Álvarez, y el embajador permanente de Haití ante la OEA, León Charles, protagonizaron un intercambio de ideas acalorado.
El embajador haitiano aseguró que: «Ambos países deben sentarse a la mesa, pero eso no se puede hacer bajo las amenazas de las armas o imponiendo una solución a la población haitiana».
En respuesta a estas palabras, el canciller dominicano, Roberto Álvarez, declaró enfáticamente: «Es necesario dejar constancia otra vez de que nosotros en República Dominicana (los dominicanos) no somos los responsables de la situación en Haití. Nosotros nunca hemos tomado las armas en contra de Haití, jamás. Ni una sola vez, ahí está la historia, la pueden buscar. Sin embargo, nosotros sí fuimos ocupados por Haití por 22 años. Nuestra independencia en 1844 es de Haití».
Por lo tanto, nosotros no estamos intimidando a nadie, nuestra intención es proteger nuestra frontera y nuestros recursos naturales, es la única intención. Y a la vez llevar a cabo un acuerdo de nuevo , justo y equitativo, pero para ello es necesario evitar una catástrofe. Para mí, esto es realmente una posición temeraria del gobierno haitiano», concluyó el canciller.
La tensa confrontación en el seno de la OEA refleja la gravedad del conflicto binacional que gira en torno a la construcción del canal.
El canciller dominicano instó al secretario general de la OEA, Luis Almagro, a actuar con la celeridad que exige esta conflictiva situación, con ayuda de los técnicos de la Secretaría y expertos del Banco Interamericano de Desarrollo.