El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ordenó destruir las lápidas de los sepulcros que exalten a pandilleros difuntos, según dijo, para “destruir su memoria”.
“Destruir a las pandillas que estaban tan enraizadas en la sociedad salvadoreña, no es un trabajo fácil; de hecho, siempre se creyó que era imposible. Lograrlo requiere de muchas acciones simultáneas”, dijo el mandatario salvadoreño en Twitter, mensaje que hizo acompañar de un video en donde se ve a unos hombres en el proceso de destrucción.
“Una de ellas es destruir sus símbolos, su sentido de pertenencia, su memoria”, dijo Bukele, quien añadió que que estos trabajos lo llevan a cabo privados de libertad.
“Los encargados de destruir las tumbas de los pandilleros son todos prisioneros, resarciendo un poco del daño que le hicieron a la sociedad”, añadió Bukele en la red social.
La destrucción de lápidas es la nueva medida del mandatario en la guerra contra las pandillas que inició en marzo de este año tras una alza de asesinatos en el país centroamericano.
“Los terroristas honraban y colocaban flores a sus integrantes, en el cementerio de Santa Tecla. Ningún terrorista merece ningún reconocimiento, por eso destruimos todo rastro de estos grupos. En este país, las pandillas ya no tienen cabida”, había escrito en Twitter, el pasado 1 de noviembre, el viceministro de Justicia, Osiris Luna.
La idea es evitar que los cementerios se conviertan en lugares de culto de pandilleros, indicó en esa ocasión.