Panorama Nacional. El periodista Obniel Ramírez lamentó este martes tras el derrumbe del Jet Set es la indignación, como parte del proceso posterior tratando de ocultar, minimizar la desgracia, quitarle fuerza a la denuncia de la gente, exculpando a los propietarios.
Se preguntó que hacen los legisladores en materias de leyes para crear normativas de fiscalización respecto a las infraestructuras públicas y privadas, “cuando una persona vaya a un establecimiento cual sea, esté bajo los rigores de supervisión de Estado. ¿Cuántas obras se han construido sin tener las columnas o los cuidados que debería tener?”.
A todo esto, el comentarista, aclaró que no se trata de, simplemente, enviar notas de prensa a los medios masivos, y que le duele cómo se juega con la gente o las victimas posteriores a la tragedia del centro nocturno principal del país.
Sus declaraciones fueron dadas bajo el contexto de la marcha del domingo 25 por el Movimiento Justicia que grita a voces que se tomen medidas judiciales. Dijo que hay un sinnúmero de factores como la influencia del mismo involucrado, Antonio Espaillat; la clase política irresponsable y congresistas que se inventan leyes, “absurdas y estúpidas”.
El conductor de Con todo menos con Miedo recordó que el edificio del Jet Set, previamente, enviaba las señales, “usted por ambicioso, miserable, mantuvo el peligro encima de la gente. Usted debe responder ante las autoridades y estas evitas que el caso Jet Set se salga de control”.
“La gente quiere justicia y donde se puede impartir y llegar hacia los responsables es en los tribunales. Es decir, que esa marcha del domingo podría desembocar en algo peor. La gente se está hartando de un Ministerio Público complaciente ante los poderosos y de jueces que les sirven a intereses. De los políticos que le salvan la campana a bandidos como este. La gente se está cansando”, aclaró Ramírez.
Reconoció que es una advertencia sana que le hace a Antonio Espaillat y a su hermana, “antes de que sea tarde”.
El 8 de abril de 2025, alrededor de las 12:44 a.m. (hora local AST), se colapsó el techo de la famosa discoteca Jet Set, ubicada en la avenida Independencia en Santo Domingo, República Dominicana.
El incidente se produjo mientras se llevaba a cabo un concierto con el renombrado cantante de merengue Rubby Pérez en pleno evento musical.
El derrumbe provocó 236 muertos y más de 180 heridos, según cifras oficiales recogidas tras los trabajos de rescate.
En el lugar había cientos de personas, la mayoría asistentes al evento; algunos informes estiman entre 500 y 1 000 presentes.
Entre las víctimas se encontraban personalidades destacadas como el propio artista Rubby Pérez, el ex-jugador de Grandes Ligas Octavio Dotel, el gobernador provincial Nelsy Cruz y otros.
El país vivió días de luto nacional tras la tragedia, con ceremonias y manifestaciones de dolor en distintos puntos.
Aunque el colapso fue inicialmente inesperado, investigaciones posteriores y reportes periodísticos han señalado problemas estructurales graves:
La discoteca era un edificio antiguo (originalmente un cine de los años 70) que fue adaptado sin los refuerzos arquitectónicos necesarios.
Ingenieros señalaron que el sistema de techo estaba mal soportado —con columnas insuficientes en el centro— y que el peso de equipos pesados (como unidades de aire acondicionado y tanques) pudo haber debilitado la estructura con el tiempo.