Panorama Internacional. Al menos ocho personas resultaron heridas en un tiroteo ocurrido la noche del 4 de julio en Coney Island, en Brooklyn, durante las celebraciones por el Día de la Independencia en Estados Unidos, un ataque que dejó entre las víctimas a cuatro niños y a una mujer de 21 años en estado crítico, según informó Reuters a partir de datos de la Policía de Nueva York.
Siete de los heridos estaban estables y todos fueron trasladados a hospitales de la zona. Los niños tienen 14, 12, 7 y 6 años, de acuerdo con la policía citada por el primer adelanto de ABC News.
Los agentes respondieron a reportes de disparos hacia las 22:37 horas del sábado en la cuadra 2900 de West 31st Street, en el sector de Coney Island. La policía recuperó un arma de fuego en la escena, pero hasta el momento no realizó arrestos.
Entre los heridos también hay dos hombres de 37 y 33 años, y dos mujeres de 25 y 21 años, informó la cadena. Las identidades no fueron difundidas públicamente.
La mujer de 21 años era la única víctima en condición crítica. El resto permanecía fuera de peligro, según la versión policial recogida por el medio.
Por su parte, NBC New York situó el ataque en Surf Avenue, cerca del anfiteatro, mientras que otras versiones lo ubicaron en las inmediaciones del paseo marítimo de Coney Island, donde esa noche hubo un gran espectáculo de fuegos artificiales, en conmemoración al 4 de julio.
El New York Post informó que los disparos se oyeron alrededor de las 22:35 cerca de Surf Avenue, no lejos del malecón donde estaba previsto un show pirotécnico a las 21:45. Ese diario también publicó que policías y detectives se concentraron frente a los SeaPark Apartments para asistir a los heridos.
Un empleado de una tienda de delicatessen de la esquina relató al New York Post que vio por cámaras a agentes correr con niños en brazos. “Cuando miré en la cámara vi a los policías corriendo con los niños en sus manos”, dijo. Además, agregó: “Cuando salí vi que un niño entraba en la ambulancia y me dijeron que había cuatro adentro”.
Ese mismo testigo agregó que escuchó que la policía había encontrado una mochila con un arma debajo de unos árboles. También dijo que creyó que podía haber más de un tirador, aunque las autoridades no habían confirmado ni el número de atacantes ni el motivo del ataque.
Una residente identificada como Mackenzie manifestó ante el diario que el edificio de la zona “siempre tiene problemas” y describió al lugar como habitual escenario de fiestas y desorden. La investigación sigue abierta, sin detenciones confirmadas.