Panorama Internacional. Un gran incendio que comenzó el lunes en el municipio de Pennes-Mirabeau y que ha avanzado hasta la ciudad de Marsella, ha obligado a confinar a parte de la población y a cerrar el aeropuerto de la ciudad, la segunda más habitada de Francia.
Las autoridades han instado a los habitantes de los barrios del norte del municipio y de varias poblaciones cercanas a mantenerse confinados y a cerrar puertas y ventanas por la fuerte humareda. Las llamas, provocadas por el incendio de un vehículo, se están viendo favorecidas por un potente viento mistral, temperaturas superiores a los 30 grados y la sequedad de la vegetación, en especial tras la ola de calor de la semana pasada, que ha multiplicado su capacidad de propagación.
El delegado del Gobierno en el departamento de Bócas del Ródano ha asegurado este martes que el incendio está controlado, pero que podría reavivarse con el viento. “Se pide a los residentes del distrito 16 que permanezcan en sus casas hasta que se den instrucciones. El tráfico debe mantenerse lo más libre posible para permitir el trabajo de los servicios de emergencia”, divulgó en sus redes el Ayuntamiento de la segunda ciudad más poblada de Francia, con 850.000 habitantes. El incendio ha arrasado ya 700 hectáreas.
La circulación de los trenes, tanto de entrada como de salida a Marsella con dirección al norte y al oeste, ha sido interrumpida. La preocupación ahora, sin embargo, se centra en el avance del fuego hacia las zonas urbanas de la ciudad, donde diez viviendas han sido ya afectadas. Los barrios del norte de la Marsella son los más desfavorecidos y tienen una gran densidad de población. Pero los grandes edificios, también están rodeados de vegetación. Varias casas individuales han sido alcanzadas por las llamas en el barrio de La Pelouque. Sus habitantes han sido evacuados.
El incendio trae a la memoria una situación parecida en 2016, cuando las llamas rodearon Marsella y arrasaron más de 3.300 hectáreas en el departamento de Bocas del Ródano. Esta vez, mientras una densa humareda cubre gran parte de la ciudad, varios cientos de niños permanecen confinados en los centros sociales y centros de ocio de este distrito, situado en el extremo norte de Marsella. Los padres que lo deseen pueden ir a recogerlos, pero la red vial en los barrios del norte de Marsella está saturada.
Procedente de Les Pennes-Mirabeau, municipio contiguo, el fuego ha cruzado la autopista A55, conocida como Littoral. Cinco aviones cisterna realizan rotaciones de forma continua para descargar agua sobre las llamas. El prefecto de la región, el alcalde de Marsella, la presidenta del consejo departamental y el almirante comandante de los bomberos marinos de Marsella están actualmente reunidos en el centro de mando de Saint-Antoine, en las inmediaciones de la zona afectada por el incendio.
Tres polideportivos municipales han sido habilitados para acoger a los residentes en caso de que sea necesario. Los gimnasios Vallier, Rose Fuveau y Croix Rouge están equipados con camas y material de primeros auxilios.