Panorama Nacional. La esperanza y el porvenir eran el combustible que impulsaba y promovía en materia de educación pre y universitaria los sueños de la niñez y la juventud a finales de la década de 1980, la cual valoró Ricardo Nieves como uno de los pivotes finales hacia la descomposición y el cansancio social en la actualidad.
“Mediante la estrategia de la educación todos teníamos esa esperanza, ese grupo. Algunos salieron, se fueron becados, pero, la escuela era un símbolo de esperanza para los pobres, donde teníamos la mirada puesta en el porvenir. Nos jodieron la escuela, también”, aclaró.
El periodista explicó que dañaron la escuela a pesar de haberse robado una mitad de los recursos, “y haber salvado la escuela. Nos jodieron lo más importante, valioso y trascendente. Hoy los maestros se sienten inseguros con los estudiantes y hasta lo amenazan”.
Lamentó que en vez de ser buenos estudiantes son malas personas. Dijo que en su época había afán por destacarse y ser buenos, “hoy se distinguen por ser malosos y llevar armas. Nos dañaron la escuela”.
La percepción de menor compromiso en estudiantes actuales frente a los de los años 80-90 se debe a cambios estructurales, tecnológicos y culturales. Factores clave incluyen la saturación de distracciones digitales, nuevas expectativas laborales (menos enfoque en la estabilidad a largo plazo), mayor inmediatez, cambios en la crianza, y niveles de estrés y ansiedad elevados.
Impacto Tecnológico y Distracción: A diferencia de las décadas pasadas, la generación actual está constantemente estimulada por redes sociales y tecnología, lo que reduce los tiempos de atención y cambia la gestión de la distracción en tareas académicas.
Cambio en la Motivación y Valores: Mientras los estudiantes de los 80/90 buscaban estabilidad laboral (con menos acceso a la educación superior), las generaciones Z y Alpha valoran la inmediatez, la flexibilidad y la libertad personal, lo que puede interpretarse como falta de compromiso con métodos tradicionales de enseñanza.
Cambio Social y Emocional: Los estudiantes actuales enfrentan altos niveles de ansiedad y presión social, muchas veces mediada por notificaciones y la necesidad de inmediatez.
Brecha Generacional en el Aprendizaje: La pedagogía y las expectativas han evolucionado de un modelo pasivo (1980) a uno más interactivo y tecnológico, lo que requiere un nuevo tipo de compromiso que a menudo se malinterpreta como desinterés.
En resumen, no es necesariamente una falta de capacidad, sino una adaptación a un entorno diferente, con nuevas prioridades y herramientas de interacción.
En los 80 y 90, la información era escasa. Si querías saber algo, ibas a una biblioteca o esperabas a clase. Hoy, los estudiantes compiten contra algoritmos diseñados para retener su atención (TikTok, Instagram, juegos). El cerebro moderno está acostumbrado a la gratificación instantánea, lo que hace que el esfuerzo sostenido y lineal de los estudios parezca «aburrido» o lento.
La educación de antes fomentaba el Deep Work (trabajo profundo) por pura necesidad. Hoy, los estudiantes son expertos en la multitarea, lo cual es excelente para procesar mucha información rápido, pero nefasto para la retención a largo plazo y el compromiso con una sola tarea compleja.
En síntesis, no es necesariamente que tengan menos capacidad, sino que el sistema educativo actual está tratando de enseñar con métodos del siglo XX a cerebros del siglo XXI que funcionan bajo una lógica de inmediatez.
¿Crees que el problema está en la actitud de los jóvenes o en que el sistema educativo se quedó atrapado en el pasado?