Panorama Nacional. Ricardo Nieves, un reputado periodista, hombre sabio, catedrático y emprendedor, recordó este jueves un poco de su vida, sus afanes y desafíos, en comparación con la actual generación de los nativos digitales y la Generación Z. Un dechado de superación y voluntad.
Nieves admitió que ha trabajado hasta el cansancio desde los nueve años de edad, y se ha desempeñado en múltiples oficios u ocupaciones, de los cuales habla con mucho orgullo, pues, es un abanderado de la educación y del trabajo tesonero, valores que cultivó en su natal San Pedro de Macorís, y en ciertos estadios, pasando por Bonao, con su jarro pichaó.
“Este país ha cambiado un mundo, nosotros nos quejamos, pero, la generación que nos antecedió eran paupérrimos, muy pobres, yo me acuerdo. Me pasé la vida trabajando”, admitió entre carcajadas el ilustre médico y periodista en francachela con Cundo Camarena.
Con su auténtico sello, el conductor de El Café con Nieves, enumeró su decena de labores artesanales como ayudante vendiendo pollo, en una tienda de electrodomésticos y en un ventorillo, fue colmadero hasta quebrar, por fiar a todo el que iba con hambre a comprar la comida.
“Trabajé en una venta de calipsos para hombres, en una sastrería, vendí cocos, debería estar pensionado. Fui ayudante de rifera con mi tía, ella rifaba manteles y cubrecamas. ¡Dios la tenga en gloria!”, recordó con alegría. Recordó que rifaban plancha a carbón, radio de colores, “esa vez si quedamos descuadrados, y se lo sacaron”.
El periodista reveló que no era buen administrador y que la economía no se le da al 100%, y por eso, llevó a la quiebra un colmado en asociación con un amigo, explotado en carcajadas relató que: “Yo le fiaba hasta los borrachos, a todo el que me pedía fiaó y lo apuntaba en un cuadernito con lápiz. Y el ayudante del socio mío les arrancaba las hojas que yo iba apuntando”.
Sin duda alguna, que, escuchar a Nieves, el médico, abogado, periodista y erudito, quien hoy es una prominente figura en la comunicación nacional y que lleva un mensaje de formación, ciudadanía, valores y compromiso social, es una cátedra obligada de superación y fuerza de voluntad para salir de las limitaciones y las precariedades.
“Yo no puedo ver a una gente con hambre, le fiaba de una vez, y nos daban una fundita de pan y la fiaba de una vez, a las 7:00 de la mañana no había pan. Teníamos un cajón con una soguita…jajaja. Me he ganado la vida trabajando”, sinceró.