Panorama Nacional. El Café con Nieves este viernes dedicó un recordatorio póstumo por el fallecimiento del poeta nicaragüense, Rubén Darío, quien fuera la fuente de inspiración para que este periodista dominicano amara la literatura y aprendiera a memorizar.
Ricardo Nieves resaltó el valor del poema-Lo Fatal-: “Pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo, ni mayor pesadumbre que la vida consciente. lo que no conocemos y apenas sospechamos, y la carne que tienta con sus frescos racimos, y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos, y no saber adónde vamos, ¡ni de dónde venimos!
Rubén Darío, es considerado el máximo representante del modernismo literario en lengua española, falleció el 6 de febrero de 1916 a los 49 años en León, Nicaragua, a causa de complicaciones de salud, probablemente, cirrosis hepática. Su muerte marcó el fin de una era para la literatura hispánica, provocando un profundo luto y un funeral que duró varios días en su país natal.
“Se hizo un poeta universal sin haber estudiado en parte, creo que ni siquiera estudió el bachillerato, este hombre extraordinario, un genio, de origen indio. Escribió un libro que rompió todos los esquemas del pasado, abriendo paso al modernismo en América”, explicó Nieves.
Valoró en su natal Hato del Rey que su maestra, de la cual no recuerda su nombre de pila, menos apodo, dijo que: “Yo tenía mucha dificultad para memorizar y recuerdo que mi maestra me dijo ponte a leer el libro Azul de Rubén Darío. Tiene unos poemas bellísimos con rima y ayuda a la memoria”.
La educadora le recomendó que leyera esos poemas cumbres de la literatura hispana estrofa por estrofa sin importar el tiempo de duración en memorizarlos, “yo le hice caso a mi maestra, eso fue en el liceo”. Fue asiduo lector del libro de Literatura Hispanoamericana Fiume Gómez Michel, un clásico del aprendizaje literario en bachillerato.
La literatura es un pilar fundamental de la memoria, actuando como vehículo para preservar la memoria colectiva, histórica y personal a través de los siglos. Funciona no solo como testimonio de eventos pasados, sino como un espacio de resistencia y resignificación que permite reflexionar sobre el presente y construir identidad.
Rubén Darío, cuyo nombre real era Félix Rubén García Sarmiento, utilizó el seudónimo Bruno Erdía al inicio de su carrera. Además, fue ampliamente conocido por los apodos de «el poeta niño» y, fundamentalmente, como el «Príncipe de las letras castellanas», debido a su gran influencia en el modernismo literario.
Preservación Histórica y Cultural: Los textos literarios integran la memoria artística y cultural de la humanidad, revelando cómo diferentes sociedades interpretan el mundo.
Testimonio y Resistencia: La literatura, a menudo a través de metáforas, logra expresar lo que de otra forma quedaría silenciado o ausente, permitiendo que voces ignoradas perduren.
Construcción de Identidad: Ayuda a reconfigurar los sentidos del pasado en el presente, uniendo experiencias individuales con colectivas.
Sanación y Reflexión: Escribir y leer sobre el pasado ayuda a sanar y a dar nuevas significaciones a las experiencias vividas.
Ejercicio Cognitivo: La lectura constante estimula la memoria, la concentración y la capacidad de visualización, siendo una herramienta para prevenir enfermedades neurodegenerativas.
La literatura funciona como «espejos» que nos reflejan y «ventanas» para explorar otros mundos, conectando el pasado con la identidad actual.