Panorama Salud.- Cada año miles de turistas, montañistas, excursionistas y viajeros llegan a destinos ubicados en grandes altitudes sin imaginar que su cuerpo puede reaccionar de forma inesperada. Dolor de cabeza intenso, náuseas, fatiga o dificultad para respirar pueden ser señales del llamado mal de altura, también conocido como mal de montaña, una condición causada por la disminución de oxígeno disponible en lugares elevados.
De acuerdo con información publicada por MSD Manuals, el trastorno se produce por una falta de oxígeno a grandes altitudes y afecta a escaladores, excursionistas, esquiadores y otras personas que viajan a gran altitud.

Aunque el porcentaje de oxígeno en el aire se mantiene prácticamente igual, a mayor altura la presión atmosférica disminuye. Eso provoca que el aire sea más “delgado” y que el cuerpo reciba menos oxígeno con cada respiración.
En comparación con el nivel del mar, a unos 5,800 metros de altura el aire contiene solo la mitad del oxígeno disponible. Incluso ciudades más bajas ya presentan diferencias notables. En Denver, Estados Unidos, a 1,615 metros de altitud, hay cerca de un 20 % menos oxígeno que al nivel del mar.
El riesgo aumenta en personas que:
Según los datos citados por MSD Manuals, alrededor del 25 % de quienes ascienden hasta 2,500 metros presentan alguna forma de mal de altura. En quienes suben hasta 4,340 metros, la cifra aumenta al 40 %.

La forma más frecuente es el mal agudo de montaña, que suele aparecer entre seis y diez horas después del ascenso.
Los síntomas incluyen:
Muchas personas describen la sensación como una fuerte resaca.
El mal de altura también puede evolucionar hacia cuadros graves.
Ocurre cuando el cerebro acumula líquido. Puede causar:
Puede empeorar en pocas horas y requiere atención inmediata.
Es una acumulación de líquido en los pulmones y representa una de las principales causas de muerte asociadas al mal de altura.
Sus síntomas son:
Sin tratamiento urgente, puede avanzar rápidamente a insuficiencia respiratoria.
El diagnóstico suele basarse en los síntomas y en la altitud alcanzada. En casos graves, los médicos pueden usar radiografías de tórax, medición de oxígeno en sangre o estudios cerebrales.
MSD Manuals señala que la medida más efectiva para todas las formas agudas del mal de altura es descender inmediatamente a una altitud menor.
Además, el tratamiento puede incluir:
Los expertos recomiendan subir gradualmente y evitar ascensos bruscos.
Uno de los mitos más comunes es que estar en excelente condición física evita el mal de altura. No es cierto. Personas jóvenes, atletas o experimentadas también pueden padecerlo.
Ciudades como Quito, La Paz, Cusco o regiones del Himalaya reciben miles de visitantes cada año. Muchos llegan en avión desde zonas costeras y experimentan síntomas pocas horas después.
Por eso, los especialistas recomiendan no subestimar el primer dolor de cabeza en altura. Puede ser una simple molestia… o el inicio de una emergencia médica.