Panorama Salud. – La psiquiatra Francis Báez advirtió sobre el aumento de la incidencia del suicidio a nivel mundial y en la República Dominicana, e hizo un llamado a fortalecer la educación preventiva, identificar las señales de alarma y desarrollar políticas públicas que permitan reducir los casos.
La especialista explicó que la 8.ª Conferencia sobre la Salud Mental «Hablemos de la Prevención del Suicidio», realizada en Galería 360, fue organizada con el propósito de educar a la población sobre una problemática que continúa en aumento y que, según afirmó, puede prevenirse si las personas conocen los signos de advertencia.
Uno de los aspectos que más preocupa a la especialista es la edad en la que comienzan a registrarse ideas e intentos suicidas.
Según explicó, actualmente se observan casos desde los ocho años hasta aproximadamente los 35 años de edad.
«Los niños tienen una alta incidencia en las ideas suicidas y en los hechos suicidas. Uno puede sorprenderse cuando conoce algunos casos, pero la realid es que estamos viendo niños desde los ocho años con este tipo de pensamientos», manifestó.
La psiquiatra insistió en que la prevención comienza en el hogar y exhortó a los padres a prestar mayor atención a los cambios de comportamiento de sus hijos.
Indicó que existe la falsa creencia de que un niño de 10 o 12 años no tiene problemas importantes, cuando en realidad también enfrenta conflictos emocionales que deben ser atendidos.
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«Tenemos que psicoeducar a los padres. Hay que escuchar a los hijos, ponerles atención, observar cuando se muestran más irritables de lo normal, revisar cómo están durmiendo y estar atentos al bullying y al ciberbullying. Todos estos factores pueden afectar seriamente su salud mental», explicó.
Añadió que los padres deben conocer las transformaciones en la conducta de sus hijos para intervenir oportunamente y evitar tragedias.
«Ningún padre quiere vivir ese trauma, pero si no están atentos a los cambios que presentan sus hijos, el riesgo aumenta», advirtió.
Puntualizó que la gran mayoría, el 99 % de los suicidios, dan señales. Báez sostuvo que la principal herramienta para disminuir la incidencia suicida es la educación, ya que permite que cualquier persona pueda identificar conductas de riesgo y convertirse en un apoyo para quien atraviesa una crisis emocional.
La charla estuvo dirigida a enseñar cómo reconocer los síntomas de alarma que pueden conducir a una persona al suicidio, permitiendo que familiares, amigos, vecinos, compañeros de trabajo o de estudios actúen oportunamente y contribuyan a salvar vidas.
Entre las señales de alerta mencionó el aislamiento, el descuido personal, la pérdida del interés por la vida y cambios importantes en la conducta.
«Cuando una persona está aislada, cuando una persona se descuida, cuando una persona ya no quiere nada con la vida, esas son señales que la sociedad debe conocer para poder ayudar. Muchas veces sentimos cosas y no sabemos que eso puede llevar a una idea suicida», indicó.
Durante la entrevista a Panorama, la psiquiatra explicó que el aumento de los intentos suicidas responde a múltiples factores, entre los que citó el inadecuado manejo de la frustración, la falta de sueño, el incremento en el consumo de alcohol y otras sustancias, los factores genéticos y diversas situaciones personales que afectan la salud mental.
«La gente no está sabiendo manejar la frustración y está mucho más susceptible. Antes la mayoría de las personas dormía entre las 10:00 y las 12:00 de la noche; ahora la gente está durmiendo tardísimo. La falta de sueño también influye», señaló.
Asimismo, explicó que el alcohol, lejos de estimular a las personas, actúa como un depresor del sistema nervioso.
«El alcohol no es un excitador, es un depresor. Todo esto, junto a la genética y las situaciones que vive cada individuo, hace que el cerebro llegue a ver el intento suicida como la única salida», afirmó.
Báez consideró necesario que el país implemente una política preventiva, normativa y educativa enfocada en la salud mental y, de manera específica, en la prevención del suicidio.
Explicó que no todas las personas que intentan suicidarse presentan un cuadro de depresión evidente.
«No necesariamente una persona tiene que estar triste o deprimida para suicidarse. Existen muchas causas, entre ellas los impulsos, la violencia, la agresividad, el bullying o acontecimientos bruscos que pueden desencadenar una conducta suicida», afirmó.
La especialista también lamentó que el país no disponga de estadísticas oficiales consolidadas sobre suicidios.
«En la República Dominicana no hay estadísticas porque no se llevan, ni a nivel público ni privado, registros completos sobre los suicidios», aseguró.
Sin embargo, recordó que a nivel mundial las cifras muestran la gravedad del problema.
«Existe una estadística internacional que indica que cada 40 segundos ocurre un intento suicida», señaló.
Ante esta realidad, pidió al Gobierno establecer mecanismos que permitan registrar los casos y diseñar políticas públicas basadas en evidencia.
«Así como conocemos las estadísticas de otras enfermedades, también debemos conocer cuántos casos de suicidio ocurren en el país para darle la importancia que merece y enfrentarlo desde la prevención», expresó.
La doctora dirigió un mensaje de esperanza a quienes atraviesan momentos difíciles o han pensado en quitarse la vida.
«El suicidio no es una salida. Es una complicación para la vida de quienes se quedan. Busca ayuda, habla con alguien de confianza y acércate a un especialista. Esas ideas pueden desaparecer y ese vacío también puede llenarlo Dios», manifestó.
Asimismo, exhortó a no descuidar la salud mental ni permitir que el insomnio y la depresión evolucionen hacia pensamientos suicidas.
«No permitas que el insomnio te lleve a una depresión, la depresión a una idea suicida y esa idea a consumarse. Mientras respiras, estás a tiempo. Acércate a alguien que pueda escucharte y descubrirás que las cosas no son como las estás percibiendo», concluyó.
Si tú o alguien que conoces está atravesando una crisis emocional o tiene pensamientos de hacerse daño, busca ayuda de inmediato con un profesional de la salud mental o acude al servicio de emergencias más cercano. Hablar con una persona de confianza también puede ser un primer paso importante.