Panorama Político.- El Partido Revolucionario Social Demócrata (PRSD) conmemoró el natalicio del líder político Hatuey De Camps Jiménez con un acto cargado de simbolismo y emoción en el que se presentó el documental «Hatuey De Camps: Lucha por el Medio Millón» y el primer fascículo de la colección «Hatuey De Camps: Una vida dedicada a la política», una publicación que recorre su trayectoria desde el liderazgo estudiantil hasta convertirse en una de las figuras más influyentes de la democracia dominicana.
La actividad reunió al presidente Luis Abinader, quien recibió un ejemplar del fascículo, además de dirigentes políticos, funcionarios, familiares y amigos del extinto dirigente, quienes recordaron su lucha por la democracia, la educación y la justicia social.

El documental recoge testimonios de protagonistas e historiadores sobre la represión política durante los primeros años del gobierno de Joaquín Balaguer, las condiciones que enfrentaba la Universidad Autónoma de Santo Domingo y la histórica lucha encabezada por Hatuey De Camps por el llamado «Medio Millón», movimiento que buscaba una mayor asignación presupuestaria para la educación superior.
Asimismo, el fascículo destaca su estrecha relación con José Francisco Peña Gómez y su papel en la consolidación de los valores democráticos del país.
Uno de los momentos más significativos de la ceremonia fue el discurso del ministro de Educación, Luis Miguel De Camps, quien recordó a su padre no solo como una figura política, sino como el hombre que marcó profundamente su vida y su visión del servicio público.
Afirmó que el mayor legado recibido no fue el apellido, sino una forma de entender el deber, la honestidad y la responsabilidad con el país.
«Mi padre fue antes que cualquier otra cosa un militante de la dignidad humana. Militó por la democracia, por la educación, por la justicia social, por la institucionalidad y por la libertad. Todas esas causas respondían a una misma convicción: que toda persona merece vivir con dignidad y oportunidades», expresó.
Destacó que Hatuey entendía la política como una herramienta para servir y nunca para servirse de ella, una enseñanza que aseguró continúa guiando su ejercicio en la administración pública.
Durante su intervención también reflexionó sobre la importancia de preservar la memoria histórica.
«La memoria no existe para encerrar a una sociedad en el pasado. Existe para impedir que el futuro se construya sobre el olvido. Cuando dejamos de recordar las luchas que ampliaron nuestras libertades terminamos creyendo que siempre estuvieron ahí», sostuvo.
Luis Miguel resaltó además que la lucha por el Medio Millón representó mucho más que una reivindicación presupuestaria para la UASD.
«Fue una batalla por una idea de país, por garantizar que la educación dejara de ser un privilegio y se convirtiera en una oportunidad para todos», afirmó, señalando que ese compromiso sigue vigente frente a los retos actuales de mejorar la calidad educativa y preparar a los jóvenes para los desafíos de la inteligencia artificial y la economía del conocimiento.

La parte más emotiva de la noche llegó con las palabras de Milagros Marina De Camps Germán, hija del dirigente, quien ofreció un retrato profundamente humano del político que el país conoció.
Visiblemente emocionada, agradeció la fidelidad de quienes acompañaron a su padre durante toda su trayectoria política y afirmó que la lealtad de sus compañeros ha permanecido intacta incluso diez años después de su fallecimiento.
«Muchos recuerdan a Hatuey como un hombre fuerte. Yo lo recuerdo simplemente como mi papá: protector, bondadoso y profundamente amoroso», expresó.
Narró que, aunque sabía que su padre pertenecía al pueblo dominicano, dentro del hogar era un hombre dedicado completamente a su familia.
Recordó que De Camps nunca permitió divisiones entre sus diez hijos, nacidos de tres matrimonios diferentes.
«Nunca nos sentimos medios hermanos. Él jamás permitió esa palabra. Logró que cada uno creyera sinceramente que era su hijo favorito», comentó entre aplausos.
También describió aspectos poco conocidos del líder político, como su pasión por la lectura, la música, la poesía, los documentales históricos y los boleros, además de su amor por el campo y los animales.
Contó que cada viaje familiar comenzaba con una visita a librerías para adquirir nuevos títulos y que aprovechaba cada recorrido por el país para enseñarles la historia dominicana a través de sus protagonistas y de las comunidades.
«Nos enseñó el país no desde los mapas, sino caminándolo. Cada pueblo tenía una historia, cada persona tenía un nombre y cada encuentro era una oportunidad para aprender», recordó.
Milagros reveló además que, pese a ser la primera hija mujer después de tres varones, su padre la educó sin diferencias.
«El primer vehículo que manejé fue un tractor. Me enseñó que no existían límites y que podía lograr todo aquello que me propusiera», afirmó.
La hija del dirigente destacó igualmente la enorme sensibilidad de Hatuey, asegurando que lloraba al escuchar himnos patrióticos y que disfrutaba compartir con sus hijos momentos sencillos lejos de la política.
Al concluir, afirmó que el mayor legado que les dejó fue enseñarles a vivir sin miedo.
«Han pasado casi diez años y he descubierto que no se fue del todo. Sigue en nosotros, sigue en cada carretera del país, en cada decisión valiente y en cada paso que damos. Nos enseñó que la vida se hace andando. Diez años después seguimos recorriendo los caminos que nos abriste. Gracias por tanto, papi», expresó, provocando una prolongada ovación entre los asistentes.
La ceremonia, que se desarrolló en el auditorio Manuel del Cabral de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). concluyó con un llamado a preservar el pensamiento y los principios de Hatuey De Camps como referente para las nuevas generaciones, resaltando que su legado trasciende la política partidaria y permanece como un símbolo de coherencia, servicio público y defensa de la democracia dominicana.
El acto, que contó con la presencia, además, del expresidente Hipólito Mejía; la alcaldesa del Distrito Nacional, Carolina Mejía; del líder guía del partido PRSD, Rafael Gamundi Cordero; familiares de Hatuey y otros altos dirigentes políticos.