Por Denia Gómez
Las redes sociales y la dark web han facilitado la conexión entre trabajadores sexuales y clientes, brindando un medio accesible para publicitar y coordinar servicios, incluso en países con legislaciones estrictas en contra de esta práctica.
Redes como Instagram, X y TikTok, concebidas para compartir contenidos de entretenimiento y comunicación, también se han transformado en canales para promover la prostitución.
Estas plataformas, debido a su gran audiencia y facilidad de uso, permiten a personas dedicadas al trabajo sexual publicitar sus servicios a través de publicaciones atractivas, hashtags sugerentes y mensajes directos. En plataformas como OnlyFans y Fansly, diseñadas para contenido pagado, los usuarios pueden suscribirse para ver fotos y videos explícitos, que en muchos casos promueven encuentros en persona, cobrando tarifas adicionales por estas interacciones.
Hombres y mujeres, utilizan las redes sociales para la prostitución
Clara, una trabajadora sexual en X, cuenta: “Empecé a publicar contenido en esta plataforma porque es discreta y tiene un alcance enorme. Puedo llegar a clientes de otros países y todo desde el anonimato. En comparación con otros medios, siento que tengo el control sobre lo que hago y cómo interactúo con los clientes”.
Otro caso es el de Andrés, quien utiliza Instagram para atraer clientes y luego los dirige a plataformas de suscripción para ganar dinero. “Mi perfil en Instagram parece el de cualquier modelo, pero los interesados pueden comprar contenido exclusivo. Yo decido si hay encuentros en persona o no, pero siempre con precauciones extremas”.
Sin embargo, la permanencia en estas plataformas no está exenta de riesgos: pueden clausurarse sus cuentas en cualquier momento si violan las políticas de contenido de la red, lo que obliga a los trabajadores sexuales a mantener varios perfiles o recurrir a otras plataformas cuando son expulsados.
La dark web: un terreno oscuro y anónimo
A diferencia de las redes sociales convencionales, la dark web ofrece un anonimato total y es un espacio mucho más difícil de monitorear y regular. A través de navegadores como Tor, personas pueden acceder a sitios que están ocultos para los motores de búsqueda convencionales y donde se facilita la comunicación y la transacción de servicios ilegales, incluyendo la prostitución.
En este espacio operan plataformas como Red Rooms y CryptoMarket, donde, además de servicios sexuales, se publicitan otros negocios ilícitos. La dark web permite a trabajadores sexuales ofrecer sus servicios en países donde esta actividad está penalizada, contando con una capa extra de seguridad contra la persecución legal.
Carlos, un trabajador de la industria, explica a Panorama: “Para mí, la dark web es un refugio porque aquí puedo operar sin ser detectado por las autoridades. Los clientes que consigo en estas plataformas pagan con criptomonedas, lo que reduce el riesgo de fraudes y ayuda a mantener mi identidad oculta”. La criptoeconomía es clave para estas actividades y es una de las razones por las que este fenómeno es tan complejo de desmantelar, ya que las transacciones no son rastreables fácilmente.

Sin embargo, el uso de la dark web también tiene sus desventajas. María, quien trabajó por un tiempo en este espacio, comenta: “En la dark web, no tienes certeza de quién es el cliente. Aunque el anonimato me da seguridad frente a la ley, hay un peligro constante de caer en redes de trata o de ser estafada por personas que no dan la cara”.
¿Quiénes manejan estas redes y por qué no se clausuran?
La administración de las plataformas en redes sociales y la dark web es diversa y, en la mayoría de los casos, descentralizada. Las grandes redes sociales como X o Instagram intentan moderar y prohibir contenido que infrinja sus normas, pero debido al volumen de usuarios, el control es difícil de ejecutar. Además, los algoritmos de detección de contenido explícito a menudo pasan por alto ciertas publicaciones, lo que permite a los trabajadores sexuales seguir promocionando sus servicios.
En el caso de la dark web, los foros y sitios de servicios sexuales suelen estar controlados por individuos o pequeños grupos, quienes ganan dinero con la publicidad o las tarifas de registro que cobran a los usuarios para acceder. La imposibilidad de rastrear las actividades de estos administradores se debe a la infraestructura misma de la dark web y al uso de criptomonedas, que garantiza el anonimato tanto de los proveedores como de los clientes.
Beneficios económicos de estas redes
El modelo de ingresos de estas plataformas es variado y depende de factores como suscriptores, donaciones o incluso pagos directos por contenido específico. OnlyFans es un ejemplo claro de cómo estos sitios generan ingresos importantes, al tomar un porcentaje de las ganancias de los creadores. En la dark web, los sitios suelen ganar a través de las transacciones en criptomonedas y de comisiones en cada venta de servicios, lo que les permite operar en la clandestinidad y sostener su infraestructura sin la necesidad de respaldo financiero externo.
A medida que el internet y las tecnologías continúan evolucionando, la prostitución en redes sociales y la dark web plantea preguntas difíciles para las autoridades y para la sociedad en general. En el caso de las redes sociales, la limitación de contenidos es una solución parcial: si bien se eliminan cuentas y publicaciones, los usuarios pueden reaparecer bajo nuevos perfiles y continuar promocionando sus servicios.
En la dark web, el desafío es mayor. La complejidad de rastrear transacciones en criptomonedas y el uso de redes anónimas complican los intentos de cerrar estos sitios, y es probable que la situación permanezca igual mientras no existan regulaciones específicas y herramientas de seguridad que permitan identificar y detener a quienes administran estas plataformas.
Prostitución 2.0: las plataformas más utilizadas
Onlyfans es una de las más conocidas. Permite el intercambio de contenido de webcam, fotografía o grabaciones de contenido pornográfico mediante registro previo. Permite el pago de los productos a la persona que los ofrece quedándose la propia aplicación con un porcentaje del beneficio obtenido.
La red social de Onlyfans comenzó en 2016 siendo un espacio de promoción del arte independiente. Sin embargo, este objetivo inicial cambio rotundamente en 2018. A partir de ese momento, esta plataforma está centrada en la pornografía y la prostitución; al igual que otros negocios fundados, por el mismo dueño, como MyFreeCams.
El 97% del contenido difundido en esta red social muestra cuerpos de mujeres y un 3% de hombres. La estrategia de esta plataforma es presentarse como una gran alternativa de empleo, su modelo se adecua a las facilidades de los espacios digitales.
Los suscriptores, mayoritariamente hombres, de acuerdo con los planes que elijan, pueden ver a mujeres desnudas que sigan por otras redes sociales.
Otras de las redes sociales y las plataformas especializadas más usadas son: Patreon, Fansly, Bestfans, Pornhub, Manyvids, Admireme o Justfor.fans.