Panorama Internacional. -El sumo pontífice Francisco, elegido en 2013 como máxima autoridad del Vaticano, no estuvo exento de polémicas a lo largo de su papado. Sus declaraciones sobre temas sensibles como el aborto, la crisis migratoria, la comunidad LGBTQ+, la ordenación de mujeres, los casos de abuso sexual en la Iglesia y los nombramientos de obispos con ideas progresistas generaron debates constantes.
En un caso reciente, el Papa cuestionó las deportaciones masivas realizadas durante la presidencia de Donald Trump en Estados Unidos, incluyendo Puerto Rico. Lo calificó como una “grave crisis” que “atenta contra la dignidad humana”. En una carta a los arzobispos estadounidenses, el pontífice, de 88 años, pidió no ceder ante narrativas discriminatorias contra migrantes y refugiados.
“La palabra que viene a mi mente es vergüenza”
En octubre de 2013, Francisco criticó la “globalización de la indiferencia” al referirse a la crisis migratoria en Europa. Durante una visita a Lampedusa, Italia, condenó la tragedia en la que más de 90 migrantes murieron al intentar cruzar el Mediterráneo en una embarcación precaria. “Es una vergüenza. Recemos por los fallecidos y por todos los refugiados”, expresó.
En 2016, el Papa reafirmó la postura de la Iglesia contra la ordenación sacerdotal de mujeres, citando a Juan Pablo II: “La última palabra sobre esto ya fue dada y se mantiene”. Sin embargo, ha promovido la inclusión de más mujeres en roles de decisión dentro de la Iglesia y en 2016 creó una comisión para estudiar el diaconado femenino.
El caso Inzoli y la rebaja de sanciones a sacerdotes pederastas
En 2014, Francisco redujo las sanciones de algunos sacerdotes condenados por abuso sexual, argumentando “misericordia” y “clemencia”. Uno de los beneficiados fue el italiano Mauro Inzoli, quien luego fue condenado a prisión por abuso de menores. Años más tarde, el Papa revocó su decisión y lo expulsó del estado clerical. “Llegamos tarde”, reconoció.
Francisco ha promovido una reforma en las finanzas de la Iglesia. En una misa en la Plaza San Pedro, pidió rechazar donaciones obtenidas de fuentes injustas: “El pueblo de Dios no necesita dinero sucio, sino corazones abiertos a la misericordia”. Exhortó a quienes ofrecen dinero de origen ilícito a “quemar sus cheques”.
Aunque el Papa mostró cierta apertura hacia la comunidad LGBTQ+, mantiene la doctrina tradicional de la Iglesia. En 2016, reiteró que “las uniones entre parejas del mismo sexo no pueden equipararse al matrimonio”. Sin embargo, ha enfatizado la acogida de las personas homosexuales en la Iglesia: “Si alguien es gay y busca a Dios con buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarlo?”.