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Juez revela enfrentó amenazas y fuerzas de poder que trataron de frenar investigaciones caso Llenas Aybar

Juez caso Llenas Aybar
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La frialdad sobrecogedora fue la constante, el silencio obstinado, el compañero diario de los interrogatorios. Miradas solapadas, complicidades ocultas, amenazas y al final, un juicio de fondo que terminó en dos condenas a 30 años, aunque a uno de los acusados se le redujo la pena en Apelación, por haber ¿cooperado? con la justicia.

Los recuerdos afloran lentamente, para convertirse en un raudal de remembranzas de quienes, en su momento, formaron parte de las investigaciones y el proceso judicial llevado a cabo, y que en este mes de mayo culminó con la liberación de Mario José Redondo Llenas, primo hermano de la víctima y perpetrador principal del asesinato.

Juan Manuel Moliné Rodríguez fue liberado hace diez años, sin que se sepa qué ha sido de su existencia.

Lo cierto es que es necesario recordar para que la sociedad sepa lo sucedido y se puedan adoptar medidas tanto legales como a lo interno de la familia, para evitar este tipo de sucesos, es la opinión de algunos entrevistados.

El caso conmocionó a la sociedad entera, al punto, que muchos de los que actuaron como agentes y auxiliares de la justicia en su momento, prefieren quedar en el anonimato, mientras otros hablan de lo sucedido de manera directa.

Se atrevió, investigó y permitió la judicialización criminal contra viento y marea

Entonces coronel, jefe de Homicidios, Rafael Oscar Bencosme Candelier, logró, pese a órdenes contrarias de muy arriba, contextualizar el asesinato, aunque fueron tantas las trabas, que solo pudo, en su momento, acusar de manera directa a los dos amigos, pero los entrevistados, todos, reconocen el esfuerzo realizado por el oficial policial, y los riegos asumidos.

Al respecto, el fiscal del Distrito Nacional, que sustituyó a Zoila Martínez –estamos en plena etapa de cambio de gobierno, 1996–Francisco Domínguez Brito, reconoce la labor realizada por Bencosme Candelier y recuerda una entrevista con Moliné Rodríguez, en la que este dijo “no supe o no pude decir que no”, respecto a su complicidad en el asesinato del menor, aunque la desaparición de la vestimenta del menor empañó un tanto la investigación, ya que era pieza clave para determinar y esclarecer situaciones.

Edición Impresa – Mayo2026 – Panorama: Juez revela enfrentó amenazas y fuerzas de poder que trataron de frenar investigaciones caso Llenas Aybar

Fue en el proceso de Instrucción del asesinato, llevado a cabo por el entonces juez de Instrucción de la Séptima Circunscripción del Distrito Nacional, Alexis Henríquez Núñez, que el caso tomó forma, a partir de las indagatorias y la detención de los principales acusados, este magistrado también enfrentó amenazas de todo tipo y desde diversos escenarios. Para que desistiera de las investigaciones, relata a Panorama.

El inicio del fin

Un papel semi borrado, con un nombre y teléfono, es la primera pista para el inicio de una investigación, que estuvo revestida de amenazas, pero que al final, se llevó a cabo para pasar al juicio de fondo, ponen en evidencia los poderes a que se enfrentaron todos los que formaron parte de la investigación que llevó a la condena final, capítulo que cierra en este 2026 con la puesta en libertad de Mario José Redondo Llenas. El papel se le había caído en la escena del crimen a Moliné.

En este caso hubo, desde rituales satánicos hasta tráfico y consumo de drogas, como atestigua el exjuez de Instrucción Alexis Henríquez Núñez, quien hace revelaciones hasta hoy inéditas en el transcurso de la investigación judicial.

Mario Redondo Llenas

Una revista publicada en Puerto Plata, llegó a las manos del magistrado, en la que había un calendario de rituales satánicos, llevados a cabo en distintos puntos del país, inició una segunda etapa en la investigación criminal, que terminó con la inclusión del esposo y uno de los hijos de la entonces embajadora argentina en el país, Teresa Meccía de Palma.

Saltos en la memoria, van hilando una trama de maldades anteriores cometidas por los confesos asesinos, que iban desde robos menores, hasta cobros compulsivos bajo amenazas a estudiantes del colegio Loyola, en donde estudiaron.

Dos personalidades oscuras, englobadas dentro de lo que en psiquiatría se denomina como trastorno de la personalidad antisocial, protagonizaron uno de los sucesos más escalofriantes a nivel criminal en el país.

El asesinato de 34 puñaladas y luego un corte a nivel de la arteria yugular (decapitación), de José Rafael Llenas Aybar, primo hermano de Mario José Redondo Llenas, quien fue liberado sin haber recibido terapia alguna en la cárcel Najayo hombres, donde ha estado recluido durante 30 años, pone entredicho la eficiencia del sistema penitenciario nacional desde siempre.

Un caso tortuoso y complicado

Uno de los protagonistas en materia judicial, que tuvo a cargo la investigación preliminar que dio por resultado el sometimiento formal a la justicia, habla a Panorama sobre el caso, que todavía conmociona por las particularidades que le dieron origen, y la saga de imitaciones que devinieron después. Lo malo se pega y se reproduce, dice uno de los entrevistados que pidió reservas de su nombre.

Alexis Henríquez Núñez conserva, tanto en su memoria como en el papel, todo el tortuoso proceso de investigación judicial. Nos prestó el proceso de Instrucción que mantiene encuadernado, con paginas amarillentas por los años, pero que permite desglosar todo un entramado de situaciones anómalas, lo que, sumado a los recuerdos imperecederos, colocan de nuevo en el tapete el asesinato y sus consecuencias posteriores.

Recuerda que después de hallar el cuerpo del menor en el arroyo Lebrón, a nivel del kilómetro 22 de la autopista Duarte, la entonces fiscal, Zoila Martínez, le encomienda personalmente el caso. A partir de ahí, todo fue un enfrentamiento entre fuerzas de poder, policiales, sociales, empresariales y diplomáticas, que trataron de frenar las investigaciones bajo todo tipo de amenazas, personales y familiares, hasta infiltración directa en las investigaciones. Uno de los policías asignados a la custodia del juez, resultó ser un empleado de Luis Ángel Palmas de la Calzada, asignado por los altos mandos policiales a la embajadora.

Lograr armar un caso en ese momento fue tarea de titanes. Henríquez Núñez agradece, hoy, 30 años después, a todos los que de una u otra manera, ayudaron a conformar un expediente que terminó en juicio y condena final, aunque dos de los imputados escaparon gracias a la inmunidad diplomática.

Llaman ¡a escena! a los argentinos…

Este fue un episodio de atrevimiento y osadía del juez de Instrucción, quien incluyó en el expediente al esposo y uno de los hijos de la entonces embajadora de Argentina, Teresa Meccía de Palmas, a pesar de tener inmunidad diplomática por lo establecido en la Convención de Viena de 1961 y el Código Benavente de Derecho Internacional.

Luis Ángel Palmas de la Calzada, esposo de la diplomática, cuyo mérito principal fue pertenecer a la temida triple A (Alianza Anticomunista Argentina) brazo ejecutor del peronismo luego de Perón y Martín Palmas Meccía, hijo, forman parte de la providencia calificativa del entonces juez de Instrucción Henríquez Núñez, quien solicitó al gobierno argentino retirar el fuero de inmunidad diplomática a la familia.

El asunto llegó lejos, tanto, que, durante las investigaciones, el juez se encontró con celebración de actos satánicos, tráfico de estupefacientes, intentos de secuestro y contrabando de vinos, sin excluir la trata de blancas, desde el país hacia Argentina, un expediente bastante pesado que involucró a la embajadora y su familia. Pero eso es harina de otro costal.

Tiempo después, se enteró que Carlos Menem, había concedido la petición y había retirado la inmunidad de los argentinos, pero el presidente Joaquín Balaguer, ordenó silenciar el asunto, ya que esperaba la máxima condecoración del gobierno argentino, cosa que nunca ocurrió, y las relaciones entre ambas naciones se enfriaron un poco, relata Henríquez Núñez y lo confirma personal de la Cancillería dominicana, que trabajó en la época, pero quiere reservas de sus nombres.

Datos inéditos. Habla la providencia calificativa del caso

Premeditación, complicidad, eliminación de pruebas, ausencia de sentimientos, es lo que revelan los Considerandos expuestos en las páginas 59 y 60 de la providencia calificativa 001-97, de fecha 28 de enero de 1997, para solo poner un ejemplo.

Una carta escrita por Mario José Redondo Llenas, en la computadora de su padre, Mario Raúl Redondo, solicitando rescate por su primo y borrada por su padre, constituyen una clara muestra de que hubo complicidades afectivas en el caso, lo que corroboró también Moliné Rodríguez, al aceptar participar en el secuestro.

Toda una trama de novela de horror y sangre, todavía mantiene en zozobra al magistrado Henríquez Núñez, 30 años después, cuando manifiesta, “hay muchos elementos complejos, difíciles de asimilar, que persisten hoy día, degradación moral, ética, juntas inadecuadas, recordar, este caso es penoso y doloroso para mí, hoy”, confiesa.

Hablan los profesionales de la conducta

José Miguel Gómez, psiquiatra, docente y escritor, dice que, en su momento, la comisión encargada de realizar el estudio conductual de Redondo Llenas y Moliné Rodríguez, determinó psicopatía en ambos acusados, de distinta manera, claro, explicando que este tipo de comportamiento tiene unos lineamientos específicos que se unen a otros trastornos conductuales, pero al final, convergen en un patrón de comportamiento parecido, pero no igual.

En este sentido, afirma que la falta de sentimientos, de arrepentimiento, la manipulación, egocentrismo, forman parte de la sintomatología psicopática, que fue la definida por los tres profesionales de la conducta, que, en su momento fueron los encargados de hacer el análisis a ambos acusados.

De igual manera opina Jonathan Bravo, psicoterapeuta en ejercicio, quien no puede emitir un juicio determinante, debido a que no conoció, de manera directa el caso, al manifestar que los trastornos de los dos asesinos pueden inscribirse en el espectro de la sociopatía y psicopatía.

Sentimientos que afloran 30 años después

Lo que sigue rondando las mentes y los sentimientos de quienes participaron de manera directa, de una forma u otra en el caso, es la frialdad exhibida por ambos acusados, la falta de arrepentimiento, uno de los investigadores judiciales, afirma que, durante el juicio penal, Redondo Llenas, “no soltó una lágrima, a pesar de todo su teatro”.

Lo mismo expresa Alexis Henríquez, quien añade, que, el padre de Redondo Llenas le confesó durante la investigación, que era mitómano, aunque uno de los investigadores, afirma que fue el padre quien le inculcó los sentimientos de envidia y retaliación que terminaron en un asesinato horrendo y horrible, que no se borra de la mente de quienes en su momento vivieron el “espectáculo” en que se convirtió el juicio que culmina en este mes de mayo con la liberación de Mario José Redondo Llenas,

quien estudió en la cárcel, pero no recibió la terapia necesaria para su real y verdadera reinserción social.

La misma incógnita persiste. ¿Podrá reinsertarse a una sociedad cambiante después de 30 años? Un asunto de primer orden, en el que los protagonistas judiciales insisten es: “una sociedad cada día más permisiva, con esquemas sociales cambiantes y un culto a la violencia social en todos los sentidos”, constituye un caldo de cultivo para que suceda cualquier cosa.

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