Panorama Nacional. El derrumbe y la posterior construcción de un paseo en los terrenos del antiguo Instituto Maharishi de Ley Natural o Colegio Maharishi está presentando grandes obstáculos. Panorama quiso profundizar más sobre este tema que involucra uno de los más grandes espacios urbanos de la capital, ubicado en el km 8 1/2 de la carretera Sánchez, rodeado de sectores populares y de clase media.
No se sabe quién, ni cómo, ni exactamente cuándo, pero en algún momento este colegio, que en su tiempo fue uno de los más llamativos y prestigiosos de la ciudad capital, se convirtió en ruinas.
El Maharishi tenía como objetivo y programa la educación integral de los estudiantes. Desde conceptos de relajación hasta autodominio, formaban parte de los postulados del creador del modelo, Maharishi Mahesh Yogi, padre de la meditación trascendental. Con unas 66 aulas y espacios de recreación, este colegio prometía ser el mejor de la clase media alta de la capital.
Evidentemente, el Maharishi tenía criterios muy avanzados. Según el señor Bartolomé Feliz, se posicionó como uno de los sueños de los padres y familiares de la época. Él recuerda que el anhelo de todos los tutores era tener a sus hijos en un lugar que, por las instalaciones, prometía calidad educativa.

FOTO EXTERNA: Estudiantes haciendo fila en el Instituto de Ley Natural Maharishi
Amalia Guzmán, maestra de 75 años, nos narra que hizo muchas solicitudes de empleo a la dirección del centro y afirma: “Todos queríamos trabajar en ese colegio porque entendíamos que íbamos a ganar bien», la maestra hoy pensionada del sector público agrega «Yo estaba loca por dejar la escuela donde trabajaba, pero no pude, dejé muchos curriculums redactados a máquina (como antes se hacía) y nunca me llamarón». Narró con una sonrisa.
Instalaciones multifuncionales
Durante muchos años, las instalaciones del Maharishi sirvieron como Centro Nacional de Propaganda del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), específicamente hasta la campaña reeleccionista de Leonel Fernández en el año 2008. ¿Pero bajo qué acuerdo el PLD usó esos terrenos como centro de campaña? Al consultar a dirigentes de esta organización nadie nos quiso o supo decir si hubo alguna renta o fue una atribución de las que otorga el poder.

Mientras, desde ebanisterias, talleres y dealers ocuparon los terrenos por años.

Aún no se sabe con claridad qué pasó con el Colegio Maharishi ni qué produjo su debacle, pero los más experimentados afirman que el expresidente Joaquín Balaguer, se vio obligado a suspender la licencia de operación del centro tras denuncias de diferentes tipos, desde metodología de enseñanza, quejas de la Iglesia Católica y denuncias relacionadas con el trato a los estudiantes, que llegaron a mayores términos.
Tras el anuncio de que el Gobierno estaba adquiriendo los terrenos y un oficio emitido el pasado 3 de julio que daba un plazo de 15 días a los ocupantes para desalojar el espacio, al que algunos se resisten, en el lugar han tenido que hacer presencia personal militar.

¿Qué alegan los ocupantes? A pesar de que los ánimos están caldeados y pudimos evidenciar que han sido retirados y están sacando sus pertenencias, Rafael, un ebanista que ya salió, afirmó: “Nadie sabía quién era el dueño. Había un administrador creo del Ayuntamiento al que se le daba algo, pero no hablaré de eso”. Al referirnos a las versiones de que exigían dinero para irse, indicó: “Se llegó a acuerdos con muchos, pero la verdad es que había que darnos algo porque eran muchos años ahí”.

Según notas de prensa enviadas por los actuales gestores del proyecto a los medios, las pretensiones económicas de los invasores variaban entre miles a millones de pesos. A pesar de haber sido advertidos por el actual propietario de estos terrenos (nadie ha informado su nombre), los intrusos se niegan a desocupar las instalaciones para así poder concluir en proceso de compra.
Los gestores del nuevo proyecto urbano para la recuperación de este espacio, que incluiría un parque infantil, pista de patinaje, ciclovías, rutas para peatones, paisajismo y áreas gastronómicas, así como espacios para estacionamientos, indican que este lugar viene a beneficiar a los residentes del área, quienes han sufrido el desorden y la contaminación ocasionados por los ocupantes ilegales durante décadas.
Al entrevistar a los moradores, se advierte la diferencia de criterios según sus objetivos y perspectivas de vida.
Jennifer, una madre soltera de 19 años que reside en la calle San Antonio del km 8 1/2, a 300 metros de la entrada del Maharishi, espera con ansias que el lugar se convierta en un parque para llevar a sus niños. “Nosotros no tenemos a dónde ir con los muchachos. Si ahí hacen un buen parque, tendremos un sitio donde jueguen y brinquen como muchachos al fin”.
Mientras, un señor llamado Rafael, que no quiso revelar su edad, indicó: “Yo estoy de acuerdo con que el Gobierno compre, pero yo vivo aquí detrás y sé que la bulla de la gente visitando eso no me dejará tranquilo”. Fiordaliza, también moradora del sector Alfimar, dijo: “Ay, pues yo sí estoy feliz del parque porque esos ratones que salían de ahí tenían a uno que no encontraba qué hacer”.
Mientras, las Juntas de Vecinos de las urbanizaciones aledañas tienen diferentes posiciones, algunos como los moradores del sector Miramar se sienten a gusto y otros del Alfimar temen que este espacio reste tranquilidad al sector.
Al consultar nacionales chinos que poseen negocios de comida en los alrededores, indican con gracia que siempre y cuando no le pongan «picapollo» al lado, todo está bien.

Mientras tanto, hombres aparentemente militares apostados en un portón parecen supervisar el operativo de desalojo.