Panorama Internacional. – Un estudio de la Universidad de Oxford reveló que cerca de 3,800 millones de personas, equivalentes a casi la mitad de la población mundial, podrían vivir bajo condiciones de calor extremo para el año 2050, si el planeta alcanza un aumento de 2 grados Celsius en la temperatura global, un escenario que los científicos consideran cada vez más probable.
La investigación, publicada en la revista Nature Sustainability, señala que en 2010 alrededor del 23 % de la población mundial estaba expuesta a temperaturas extremas, cifra que podría elevarse hasta un 41 % en las próximas décadas. El análisis se basa en los llamados grados día de refrigeración (GRD), un indicador que mide la demanda de energía necesaria para mantener condiciones térmicas confortables en los hogares.
De acuerdo con el informe, los 20 países con los mayores cambios proyectados en GRD pertenecen en su mayoría a regiones en desarrollo, principalmente en África, Centroamérica, Sudamérica y el Sudeste Asiático, zonas cercanas al ecuador y a latitudes subtropicales, donde el impacto del calentamiento global será más severo.
En Sudamérica, Brasil, Venezuela y Paraguay figuran entre los países que experimentarían mayores niveles de calor extremo hacia mediados de siglo. En Centroamérica, Honduras, Guatemala y Nicaragua aparecen como los más afectados, con un incremento significativo en la demanda de refrigeración y presión sobre sus sistemas energéticos.
El estudio también recuerda que investigaciones previas han advertido sobre el impacto del calor en la salud. En América Latina y el Caribe, la mortalidad asociada a altas temperaturas aumentó un 103 % entre 1990 y 2021, mientras que las pérdidas económicas anuales por este fenómeno se estiman en unos 855 millones de dólares entre 2015 y 2024.
Aunque el foco principal está en las regiones cálidas, el informe subraya que los países de climas fríos tampoco estarán exentos de cambios drásticos. Si se alcanza el umbral de los 2 °C, las temperaturas extremas podrían incrementarse hasta un 100 % en países como Austria y Canadá, y hasta un 230 % en Irlanda, lo que supondría un reto adicional para sus sistemas de energía y sus economías.
Jesús Lizana, investigador del Zero Institute de la Universidad de Oxford y autor principal del estudio, explicó que gran parte de la demanda de adaptación se presentará incluso antes de llegar al límite de 1,5 °C de calentamiento global. “Muchos hogares podrían necesitar instalar sistemas de aire acondicionado en los próximos cinco años, pero las temperaturas seguirán aumentando si alcanzamos los 2 °C”, advirtió.
Por su parte, Rahika Khosla, profesora asociada de la Smith School of Enterprise and the Environment, alertó que superar el umbral de 1,5 °C tendrá un impacto sin precedentes en sectores clave como la educación, la salud, la migración y la agricultura, y reiteró que avanzar hacia un desarrollo sostenible con cero emisiones netas es la única vía para frenar la tendencia de días cada vez más calurosos.