Panorama Nacional. En su análisis meridiano, el periodista político Obniel Ramírez reveló este jueves que los gobernantes llegan al poder con la tensión de los compromisos políticos y les imposibilita la toma de decisiones de cara al pueblo, ya que el empresariado está al mando.
Su revelación estuvo enfocada desde la génesis de la organización y administración estatal en la era de Trujillo, cuando las empresas del Estado les pertenecían y todo establecimiento de orden económico y político era dirigido y gerenciado por el tirano “Chapitas”. En fin, un legado.
Entre los desafíos por más de 60 años que ha sorteado el pueblo dominicano resaltó la problemática del sector eléctrico por estar dirigido por los empresarios, los cuales, “porque está en manos del empresariado, el cual históricamente ha manipulado, chantajeado y extorsionado a los presidentes”.
“Al día de hoy, ¿alguien sabe qué pasó con los bienes de Trujillo? ¿Alguien los recuperó? ¡No! Y como en el 1962 eso le dio resultados, el empresariado rentista, no todo, ha ido cada día tomando más terreno”, alertó Ramírez.
Agregó que: “Ya no se conforman con apoyar a un candidato presidencial, sino poner a su presidencia, quien como una marioneta haga los juegos que ellos quieren”.
Se preguntó qué hubiese sido del Estado dominicano si recuperaba los bienes perdidos de Trujillo, “generadores de la época que pasaron al sector privado y al día de hoy, en pleno siglo XXI seguimos recibiendo los apagones”.
“Desde el año 1962 los presidentes aquí no han tenido control del empresariado, sino tuviéramos que empezar por los bienes de Trujillo. ¿Dónde están los bidones en cristal de la industria lechera? Se fueron al sector privado de gratis”, reflexionó.
El conductor de “Con todo menos con miedo” llamó a reflexionar en los 64 años de la muerte de Trujillo no se ha logrado dar respuestas a los problemas fundamentales del país, y por ende, el escenario empresarial no ha cambiado.
El empresariado y la política en la Era de Trujillo (1930–1961) estuvieron profundamente entrelazados. No se puede entender uno sin el otro: el poder político moldeó la economía, y la economía fue usada como herramienta de control político.
Rafael Leónidas Trujillo gobernó la República Dominicana como una dictadura personalista. El Estado, el partido oficial y los negocios privados terminaron funcionando como una sola estructura, con Trujillo y su familia en el centro.
Trujillo llegó a controlar entre el 40% y el 60% de la economía nacional. Era dueño —directa o indirectamente— de:
Muchos negocios “privados” eran en realidad propiedades del dictador o de sus familiares, usando testaferros.
Existía un empresariado que sobrevivía gracias a:
Estos empresarios obtenían:
A cambio, perdían autonomía real.
Quienes se negaban a colaborar podían enfrentar:
Muchos empresarios tradicionales emigraron, especialmente a Puerto Rico, Cuba o EE. UU.
La política económica no buscaba libre mercado, sino control total:
El “desarrollo” existió (infraestructura, orden fiscal), pero concentrado y autoritario.
En la Era de Trujillo, hacer negocios era hacer política, y hacer política era enriquecer al dictador.